La independencia judicial no es una prerrogativa ni un privilegio en beneficio de los juzgadores, sino un requisito para que puedan ejercer su función de guardianes del Estado de derecho, de los derechos humanos y las libertades fundamentales de las personas, sostuvo el Ministro Luis María Aguilar Morales, Presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN).
Durante la entrega de reconocimientos por antigüedad a servidores públicos del Alto Tribunal, afirmó que en todo Estado de derecho hay un Poder Judicial fuerte e independiente, y que esa independencia es resultado del principio democrático de separación de poderes.
“La independencia del Poder Judicial debería ser considerada por todos los ciudadanos como una garantía de verdad, libertad, respeto de los derechos humanos y justicia imparcial, libre de influencias externas”, expuso Aguilar Morales.
Ante Ministros del Tribunal Constitucional y del secretario General del Sindicato de Trabajadores del Poder Judicial de la Federación, el Ministro Aguilar Morales exhortó a los servidores públicos de la SCJN y del Poder Judicial en su conjunto, a seguir trabajando unidos, hombro con hombro, con plena convicción, para lograr que en México el cumplimiento de la Constitución sea la regla.
“Cumplamos con la Constitución y los principios y derechos humanos que contiene, para que todo el entramado institucional del Estado esté al servicio de la gente, trabajando hombro con hombro, en el marco de nuestras atribuciones, para vivir con paz, con seguridad, con respeto, con dignidad. Hagamos lo que nos corresponde; hagámoslo por México. Somos guardianes de la Constitución, y ante una violación a lo que dispone nuestra Carta Magna no debe caber compromiso alguno y sí acciones de defensa de la Ley Suprema”, manifestó.
El Ministro Presidente sostuvo que los trabajadores del Poder Judicial de la Federación son guardianes del Estado de derecho, que es aquél donde se cumple con la Constitución y las leyes; se tutelan los derechos humanos y se consolida la democracia; en un Estado de derecho se vive en paz; se combate la corrupción; se vive sin discriminación y con eso se erradica la violencia en contra de la mujer; se garantiza el interés superior de la niñez; se defiende la soberanía nacional; se protege al inocente y el culpable no queda impune.
“En un Estado de derecho, por tanto, florece y se desarrolla la cultura de la legalidad”, puntualizó.


