La expresidenta Cristina Fernández de Kirchner y sus dos hijos, Máximo y Florencia Kirchner, enfrentarán juicio oral y público acusados de formar parte de una asociación dedicada al lavado de dinero.
La familia Kirchner está acusada de lavado de dinero y recepción de dádivas, delitos perpetrados a través de Los Sauces, una sociedad dedicada a la actividad inmobiliaria y hotelera, mediante la cual obtuvieron, de manera ilegal y con operaciones inmobiliarias realizadas con fondos de obras públicas, alrededor de 26 millones de pesos argentinos.
De acuerdo con el juez Julián Ercolini, durante más de diez años se apoderaron de millonarios fondos públicos a través de la obra pública vial, mediante el pago de dádivas en virtud de los beneficios y concesiones otorgadas, etc.
Además de la familia Kirchner, el caso implica a más personas, entre ellas los empresarios Cristóbal López y Lázaro Báez, quienes, como contratistas del Estado, garantizaron a la familia el 86% de la facturación de Los Sauces.
Los hijos de Cristina también deberán enfrentar el proceso. Máximo Kirchner está considerado organizador, ya que como presidente de la firma realizó en representación de las sociedades la adquisición de propiedades, además de la firma y cobro de cheques.
De acuerdo con las investigaciones, Florencia Kirchner se incorporó a la sociedad después de la muerte de su padre, y fue la encargada de brindar aval y aprobación de las operaciones ilegales y de la adquisición de propiedades y retiro de dinero.


