La muerte de Marie-José Tramini, viuda, heredera y albacea de Octavio Paz, creó un escenario de especulaciones y dudas acerca del destino del acervo del Nobel mexicano, los cuales son los derechos de su obra, su archivo y su gran biblioteca personal.
Debido a que no existen herederos naturales por ninguna de las dos ramas de la pareja, ni conocimiento sobre un testamento de Tramini, diferentes escritores e intelectuales cercanos a la familia salieron a defender, denunciando riesgo de robo y exigiendo a las autoridades mexicanas que se hicieran cargo de la seguridad y de la conservación de la herencia.
Finalmente, este martes, María Cristina García Cepeda, Secretaria de Cultura, declaró: “quiero ser enfática: el legado de Octavio Paz y de Marie Jo no está en riesgo y permanecerá en el país”.
Comentó también que existe una previsión notarial testamentaria donde se asegura la permanencia de su legado en su país, esto a causa de los reiterados cuestionamientos sobre el tema tras una presentación en el Museo de Antropología. En otras palabras, el propio Octavio Paz dejó establecido en su testamento que el Estado Mexicano conservará la titularidad de su acervo artístico. De la misma forma dijo que el sello definitivo para la transmisión de la propiedad conocido en México como declaración de monumento artístico terminará aproximadamente en un mes.

Octavio Paz y su esposa Marie-José Tramini.
Desde el fallecimiento de Marie-José, el pasado 27 de julio, cuerpos policiacos de la gendarmería vigilaban la casa de la pareja en Paseo de la Reforma.
De acuerdo al diario El País, el portero de la finca donde Octavio Paz vivía comentó que: “Ese mismo día, notarios, abogados y policías vinieron y cerraron el departamento. Ya no entra aquí ni la muchacha que venía a limpiar”. La casa, de aproximadamente unos 300 metros cuadrados, conserva todavía la colección de arte, así como la biblioteca personal del poeta.
Un pequeño grupo de escritores, entre ellos Elena Poniatowska y Alberto Ruy Sánchez, hicieron pública una carta dirigida tanto al Presidente Enrique Peña Nieto como a su sucesor, Andrés Manuel López Obrador, solicitando su intervención pronta ante la incertidumbre que queda después de la muerte de Tramini.
El ganador del Premio Nobel, nunca contó con agente literario, él mismo gestionaba todos los asuntos crematísticos en torno a su obra.
De las últimas acciones que realizó en vida, fue la creación en el año de 1997 de la Fundación Octavio Paz para “la preservación, la difusión y el estudio de su obra”, según recogían sus estatutos.
Aunque contaba con un fuerte apoyo económico, tanto público como privado, la fundación tuvo un camino muy truncado.
El escritor y académico Guillermo Sherindan, director de la fundación y uno de los mayores expertos en las obras de Paz declaró que “El archivo está intacto”.
Con excepción de la revista Vuelta, la cual fundó y dirigió Octavio Paz, y las 180 cartas que cruzó con Carlos Fuentes, las cuales están en manos de la Universidad de Princeton, el resto del acervo permanecería esparcido en las tres casas que la pareja tuvo por la capital mexicana.
El hecho de que el Nobel mexicano haya expresado su voluntad de dejar su acervo al Estado mexicano, desaparece las posibilidades de que alguna organización extranjera compre sus obras, tal y como sucedió con el archivo de Fuentes o de García Márquez.


