Desde una visión romántica, ser parte de una población indígena mexicana es un gran orgullo. En ellos reside un legado inconmensurable de cultura y cosmovisión. Incluso se afirma que en ellos se preserva la visión del México anterior a la conquista. Grupos sociales como los tarahumaras, huicholes, mazahuas, otomíes, purépechas, mexicas, nahuas, yaquis, tlapanecos, mixtecos, mixes, triquis, zapotecos, mayas, kikapúes, entre otros, residen actualmente en nuestro país, practicando en mayor o menor medida, costumbres, lenguas y principios de vida propios.
El artículo 2º de nuestra Carta Magna reconoce en la naturaleza de la nación mexicana, su pluriculturalidad, la existencia y el derecho de la libre autodeterminación de los pueblos indígenas, igualdad entre hombres y mujeres, y la participación de este sector de población en la toma de decisiones.
En el mundo real, los espacios para la participación de tales grupos es muy limitada, se encuentra afectada por las condiciones naturales de su entorno, por la densidad demográfica, por los sistemas de comercio y principios capitalistas bajo los cuales vivimos.
Aunado a ello, todos somos testigos de como “la esencia de nuestra gran nación” se diluye diariamente con el inimaginado bombardeo cultural que internet nos brinda, y donde claramente no hemos logrado ser inventivos para difundir nuestros principios y valores, ni tampoco hemos sabido hacer atractivo el mensaje para nuestras propias generaciones.
¿Tiene usted hijos pequeños, sobrinos, niños y niñas? Pregúnteles cual es su canción favorita, cual es su película favorita, cual es su serie favorita. Pregúnteles si leen, de ser así, cual es su libro favorito, y usted confirmará que en la visión de mundo de esos niños, no existen historias, héroes, o mensajes relacionados con la denominada “identidad nacional”.
Debo aclarar que no se trata de concluir erróneamente que esto es culpa del internet, o que es culpa del capitalismo, o que es culpa de la música moderna, mucho menos que se pretenda reforzar el aleccionamiento de nuestra identidad como si de adoctrinamiento se tratase, nadie quiere llegar a esos viejos episodios tan criticados en el pasado.
Pero es innegable que nuestros niños están más cerca del inglés, del francés, incluso del chino, que del náhuatl, del maya o del yocotán.
¿Cómo sobrevivir siendo indígena, en el México moderno? ¿Cómo hacer llegar a nuestras nuevas generaciones, la visión de las bases originarias de nuestras raíces como grupos sociales, residentes en esos grupos indígenas?
Parece que es una batalla que llevamos perdida hace muchos años, y en donde todos somos responsables, pues es innegable que los niños, la mayoría de ellos, escuchan, ven y leen lo que sus propios progenitores consumen culturalmente.
Sin querer descalificar a nuestros actuales modelos de organización política y social, y sin pretender frenar la evolución humana a la luz de los avances tecnológicos y científicos, es evidente que los pueblos indígenas han aprendido a sobrevivir, pero pareciera que ser indígena es sinónimo de pobreza, marginación y grandes incomodidades, ¿Cómo llegamos a ese punto? ¿en realidad vemos en ellos una figura aspiracional?
Se han realizado numerosos esfuerzos por ser inclusivos con diversos grupos étnicos, pero parece más un acto de caridad que de justicia. No olvidemos que al final del día, indígenas somos todos, lo llevamos en la sangre, en nuestros genes, no importa la marca de la ropa que utilices, tu linaje siempre terminará tocando uno de esos grupos originarios.
El 9 de Agosto es el día Internacional de los Pueblos Indígenas, y en el espíritu y visión de estos grupos, mas allá de sus condiciones de subsistencia, preservan principios de vida, de respeto, de contemplación y entendimiento de la naturaleza, que valdría la pena fomentar, rescatar y difundir.
México siempre ha tenido un conflicto de identidad, entre la nación que era, y en la cual se transformó después de la conquista; ha sufrido persecución por sus ideas primigenias, y se ha beneficiado en mucho de su inclusión al mundo científico. Como en todo, el balance va más allá de estas líneas, pero no es sano idealizar lo inexistente. Somos lo que somos, y estamos donde estamos, y a partir de ahí, debemos construir un mejor mañana. A pesar de ello, es innegable que para muchos indígenas, vivir en México es como vivir en el extranjero.
“El 9 de Agosto es el día Internacional de los Pueblos Indígenas, y en el espíritu y visión de estos grupos, más allá de sus condiciones de subsistencia, preservan principios de vida, de respeto, de contemplación y entendimiento de la naturaleza, que valdría la pena fomentar, rescatar y difundir.”
¿Podemos mejorarlo? ¿Tenemos en nuestros niños a la generación que logrará incluir y rescatar los principios de los grupos indígenas nacionales?, ¿en realidad los hemos preparado para ello? Recuerden que nuestros niños aman lo que ven, escuchan, leen y oyen, y sinceramente hace tiempo que nos hemos convertido en consumidores de cultura extranjera, en lugar de ser generadores de cultura.
Debemos redoblar esfuerzos. Las lenguas juegan un papel crucial en la vida diaria de las personas, y ello no impide que desaparezcan a una velocidad alarmante, por ello se ha proclamado el 2019, como el Año Internacional de las Lenguas Indígenas.
Les propongo algo, así como educamos a nuestros hijos a saludar y despedirse en otro idioma, hagamos un esfuerzo por hacer lo mismo en alguna lengua de nuestro país. ¿Quieres fomentar la reflexión sobre los pueblos indígenas? Sé creativo en redes sociales utilizando las etiquetas #SomosIndigenas #PueblosIndigenas #DiaPueblosIndigenas #SoyIndigena #DIPI2018 o #UN4Indigenous.


