Queda muy claro que estamos viviendo una época inédita, la revolución digital está cambiando los procesos productivos y democráticos de una manera drástica, lo que nos lleva a entender el debilitamiento del antiguo concepto de Nación- Estado, basado en la fortaleza de soberanía y la ciudadanía. Los cambios tecnológicos y la globalización están debilitando al viejo stablishment, por lo que estos Estados ya no pueden sostener ni pagar el bienestar de sus ciudadanos, en consecuencia se crean las revueltas sociales.
En los últimos meses hemos sido testigos de una serie de manifestaciones sociales en contra de los gobiernos en turno de Chile, Ecuador, Bolivia, Venezuela, la más reciente es Colombia, en el centro se encuentran grandes quejas por las alzas en gasolinas, servicios, educación, lo que nos puede remitir también a problemas relacionados con la forma de gobernar y a temas relacionados con el medio ambiente y el calentamiento global.
En Chile, por ejemplo después de que el país aceptara cancelar las reuniones de la COP 21, el problema se reduce a su mínima expresión. En Bolivia, la salida del expresidente, también es un parteaguas, y así sucesivamente.
Pero no sólo es Latinoamerica, estamos viendo desde hace más de un año manifestaciones en Francia, Honk Kong, Irán y en otros países del Medio Oriente y de nuevo estamos hablando de países involucrados en dos temas: energia y cambio climático.
El tema es tan importante que hace poco el Secretario General de la ONU, António Guterres, expresó su preocupación por la violencia y la pérdida de vidas como consecuencia en algunas protestas en medio de la actual “oleada de manifestaciones” en todo el mundo. Guterres dijo: “estamos siendo testigos de una oleada de manifestaciones en todo el mundo, desde Medio Oriente hasta América Latina y el Caribe, desde Europa hasta África y Asia. El desasosiego en la vida de las personas está conduciendo a todo menos a la calma en las calles y plazas de las ciudades”, dijo. Y como se puede entender, la ONU está preocupada porque existe un creciente déficit de confianza entre las personas y la clase política y una creciente amenaza al contrato social.
Las cosas están tan confusas en el mundo, tanto que llama la atención las grandes ausencias de actores, quienes durante mucho tiempo fueron los líderes de los movimientos políticos mundiales y que ahora no aparecen por ningún lado. ¿Dónde están los líderes de Alemania, Francia, Israel, China, Rusia? Además, no olvidemos que el mismo Vaticano no ha dicho absolutamente nada sobre estos grandes movimientos, de hecho únicamente Donald Trump ha pegado de gritos en contra del mundo y ahora, bajo un proceso de impeachment, calló ¿Será que todos lidian con problemas locales de soberanía, ciudadanía, inseguridad, terrorismo y cambio climático?
Algo pasa en el mundo y es muy grande, la transformación industrial-digital está cambiando de manera drástica la configuración de las naciones y todo lo que estamos viendo son las consecuencias de esta gran transformación, enfrentemos con paciencia lo que nos depara el 2020.


