Tal parece que a la Cuarta Transformación la austeridad y la intransigencia le pueden costar su estabilidad, pues ya empiezan a mostrarse las fisuras internas del movimiento. En un fin de semana del pasado mes de junio, tres funcionarias de alto nivel se sumaron a los que han tenido diferencias con los ideales de la 4T y han decidido, por voluntad o presión, separarse de sus cargos. Al parecer la situación no disgustó mucho al abanderado del proyecto, de hecho, AMLO piensa que es más honesto “quienes no compartan la política de transformación que se está llevando a cabo, pues con toda libertad pueden decidir no trabajar en el gobierno”, a que se atrevan a realizar una crítica que no deja bien vista a la 4T. Los recortes de presupuesto que obstruyen la plena capacidad de organismos autónomos, como la Comisión Especial de Atención a Víctimas; la desaparición de áreas como la Subsecretaría de Integración y Desarrollo de la Secretaría de Salud; o las críticas y descalificaciones a organismos autónomos, como las ocurridas al Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred), organismo del cual “no sabía de su existencia” y con amenazas de desaparecerlo, concluyeron en la renuncia de Mara Gómez, Asa Cristina Laurell y Mónica Maccise, respectivamente. Con un tono de triunfalismo, AMLO afirmó que ya no hay cabida para simuladores, estamos a favor de la transformación o no, aunque no muy a favor de las críticas ni de las sugerencias, al menos no de las que no provienen del titular de la 4T.


