El pasado 22 de noviembre de 2018, Claudia Sheinbaum, en ese momento Jefa de Gobierno electa de la Ciudad de México, anunció que Ernestina Godoy Ramos encabezaría la Procuraduría General de Justicia de la Ciudad de México (PGJCDMX) durante su administración. En dicho evento, Ernestina Godoy presentó la Estrategia de Seguridad, Paz y Justicia para la Ciudad de México.
Durante la presentación de la Estrategia de Seguridad hizo hincapié en su compromiso como defensora de la justicia para todos en la Ciudad de México, y estableció que es momento de mejorar la procuración de justicia de una manera coordinada y alineada con el gobierno federal y la estrategia del presidente Andrés Manuel López Obrador.
De acuerdo con Godoy Ramos, la percepción que tiene la ciudadanía sobre la Procuraduría, es que la justicia en la Ciudad no es pronta, gratuita ni eficiente, además de que existe mucha corrupción dentro de ella, por lo que los ciudadanos deciden denunciar en pocas ocasiones o incluso no hacerlo.
No hay confianza y se tiene una baja eficiencia en el trabajo de la policía de investigación y los ministerios públicos. De acuerdo con la Procuradora, siete de cada 10 homicidios dolosos quedan impunes, y si bien es cierto que en el último año los delitos de alto impacto han disminuido en la Ciudad, también lo es que los delitos de fuero común han aumentado.
En el análisis que presentó sobre el estado que guarda la Procuraduría, encontró que se tienen cada vez menos carpetas de investigación y existe un gran rezago en el tratamiento y resolución de dichas carpetas; que la reingeniería institucional ha sido lenta, deficiente e incompleta; en el proceso penal no se garantiza el respeto, garantía, y promoción de los derechos humanos; el capital humano, el personal de la Procuraduría, no se ha desarrollado porque no se cuenta con un programa de actualización y profesionalización permanente. Derivado de esta situación se presenta el fenómeno que la opinión pública ha llamado la “puerta giratoria”.
En el tema de transparencia y rendición de cuentas, estableció que prácticamente no existe esa cultura en el plano de la Procuraduría, lo que genera un distanciamiento con la población. Asimismo, enfatizó el problema que se tiene en la falta de seguimiento a los manuales y a las observaciones que se derivan de las auditorías realizadas a la Institución.
Otro gran problema identificado por la Procuradora, y que a su consideración es urgente corregir, es que no se tienen o no se siguen los controles internos de recepción, registro y seguimiento de las denuncias, éstos son deficientes. Lo que genera que el número de denuncias se eleven de manera abrumadora y rebasen la capacidad de investigación.
Para la Procuradora, en los delitos de bajo impacto (como robo simple, robo de autopartes, celulares, etcétera) puede evitarse el juicio.
“De acuerdo con Godoy Ramos, la percepción que tiene la ciudadanía sobre la Procuraduría, es que la justicia en la Ciudad no es pronta, gratuita ni eficiente, además de que existe mucha corrupción dentro de ella, por lo que los ciudadanos deciden denunciar en pocas ocasiones o incluso no hacerlo.”
Godoy Ramos estableció que dentro de su estrategia para la reducción de delitos y su pronta resolución, se encuentra el hecho de que aquellos delitos considerados comunes o de bajo impacto se busque establecer mecanismos, a través de una coordinación con la Secretaría de Seguridad y a través de un programa de prevención, para que sean resueltos administrativamente, con un enfoque en la atención del usuario. Es importante, afirmó, que los usuarios se sientan atendidos y que sientan que se pueden resolver este tipo de delitos. Los mecanismos alternos de solución de controversias y procedimientos abreviados son la respuesta para establecer un enfoque de justicia restaurativa.
Asimismo, señaló que en el caso de los delitos de alto impacto es importante fortalecer la investigación especializada para llegar a los juicios con todos los elementos que le permitan a los jueces y a los tribunales abatir la impunidad. Dijo que entre los delitos que más se denuncian se encuentran los robos con violencia y sin violencia, y es aquí donde las elaboraciones de las carpetas de investigación tienen que ser especializadas, pues estos delitos lastiman a la sociedad y afectan la vida personal de las familias.
Además, definió los ejes de actuación que seguirá la PGJCDMX. El primero de éstos, y dado que es el principal problema que está viviendo el país, se definió la lucha contra la corrupción; reconoció la necesidad de eliminar las redes de intereses y corrupción entre servidores públicos y la delincuencia a partir de controles de confianza, evaluación y supervisión para fortalecer las contralorías ciudadanas y la visitadurías; además de fortalecer el enfoque de atención a víctimas del sistema de justicia penal.
En opinión de la Procuradora, es menester fortalecer el enfoque de atención a las víctimas en el sistema de justicia de la Ciudad, implementando políticas preventivas en general, pero de manera especial para adolescentes y jóvenes. Por ello, todas las solicitudes de los ciudadanos se tienen que atender de forma diligente y eficiente, especialmente los temas que se refieren a delitos sexuales, violencia familiar y los que se cometen contra los grupos vulnerables.
“En el tema de transparencia y rendición de cuentas, estableció que prácticamente no existe esa cultura en el plano de la Procuraduría, lo que genera un distanciamiento con la población.”
Reconoció también la urgencia de buscar la profesionalización de los servidores públicos de la institución. Dijo que se deben revisar y actualizar los contenidos de las capacitaciones formativas, al mismo tiempo que se deben otorgar facilidades a los servidores públicos para que puedan tomar los cursos sin sacrificar sus horas de comida o sus horas de descanso. Del mismo modo, es necesario establecer un sistema de reconocimiento al mérito, un sistema de ascenso basado en el desempeño y evaluación, una práctica que en los últimos años se ha perdido.
De manera reiterativa llamó a fomentar la cultura de la denuncia. Estableció que dará la instrucción personal a todos los servidores públicos, principalmente fiscales y agentes, para que se reciban todas y cada una de las denuncias, además de supervisarse su cumplimiento.
Se comprometió a recorrer personalmente las fiscalías, las agencias del ministerio público, para conocer de cerca y en lo personal exactamente cómo están actuando y cómo se encuentran las instalaciones. Añadió que se fomentará la cultura de la denuncia y a establecer mecanismos que faciliten la denuncia de delitos graves, y se aplicarán nuevas tecnologías para denuncias de delitos no graves.
Al respecto, reconoció que existe un gran retraso en la Procuraduría en cuanto a la aplicación de nuevas tecnologías, por lo que se comprometió a hacer uso de ellas, sobre todo para mejorar el principio de rendición de cuentas y transparencia; con ello se puede garantizar que la información sea pública y accesible.
Por otro lado, estableció que uno de los pilares de acción de la Procuraduría es dejar de criminalizar la pobreza, ya que no es posible que los reclusorios estén llenos de gente pobre, la justicia debe ser para todos.
Finalmente, aseguró que llega a ocupar su cargo con una gran misión: fortalecer la Procuraduría para convertirla en una Fiscalía autónoma y profesionalizada. Su tarea en esta transición implica terminar con la cultura que criminaliza a los pobres, con la corrupción, con la impunidad; es pasar de una institución reactiva y con baja capacidad de investigación a una Fiscalía con una alta capacidad de investigación en todos los delitos, y aseguró que el trato digno y parejo para la ciudadanía no depende de la capacidad económica.
Ernestina Godoy Ramos tomó cargo como Procuradora el 5 de diciembre, el mismo día que tomó protesta como Jefa de Gobierno Claudia Sheinbaum.



