El Senado de la República condecoró a la activista Rosario Ibarra de Piedra por la defensa de los presos políticos, así como la búsqueda de los desaparecidos en México.
La activista recalcó que, “la impunidad absoluta de este aparato represor y de sus creadores, ha permitido que hasta nuestros días se siga cometiendo la desaparición forzada”
En representación de la activista, su hija Rosario Piedra Ibarra recibió la Medalla a manos de la presidenta de la Mesa Directiva del Senado, Mónica Fernández Balboa.
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El mensaje de Rosario Ibarra, leído por su hija Claudia, plasmó su vivencia como familiar de una víctima de desaparición política, así como de la impunidad y poca empatía del gobierno.
Reconoció la labor del Comité ¡Eureka! que, por más de cuatro décadas “ha transitado azorado por el terror oficial, sintiendo el dolor de saber cautivos y torturados a nuestros seres queridos, recibiendo como tremendas bofetadas en la cara la palabra hueca, la declaración engañosa o el discurso falso”.
“El mal gobierno mexicano, transgrediendo todas las leyes, privo de su libertad, de su dignidad y de justicia a nuestros familiares, desparecidos políticos… Estos señores del poder quisieron borrar todo rastro de sublevación y rebeldía, pero no pudieron. Siempre queda algo, siempre hay alguien que prosigue por la brecha para seguir abriendo los caminos. Nosotros, entonces, supimos que no podíamos buscar a los nuestros sin pelear también sus batallas, teníamos los mismos motivos y las mismas justas razones para hacerlo”, prosiguió su hija.
Enfatizó que después de tantos años siguen siendo víctimas de “escarnio y burla de los funcionarios”.
En la misiva expuso la violencia hacia las familias, las detenciones injustas a inocentes, el allanamiento de domicilios; las cámaras de tortura en los campos militares. “Los poderosos del sistema, los empresarios cómplices, sostén de estos malos gobiernos, prestaban sus ranchos para que nuestros desaparecidos también ahí fueran llevados a martirizar”.
“Esta es la única e incontrovertible verdad”, enfatiza. Sin armas, sólo sacudiendo conciencias, “indignarlas, para marcarlas con la impronta dela rebelión contra la injusticia”, expresó en su carta.
Recordó a todos sus compañeros de dolor, muchos de ellos murieron sin recibir justicia, “enfrentando y denunciando lo que en un inicio era solo sospecha y después supimos, con certeza, que la desaparición forzada… lleva el nombre de ´terrorismo de Estado´”.
“Todas estas imágenes aparecen vivas en mi memoria y siguen siendo el basamento indestructible, los pilares fundamentales que nos sostienen a quienes quedamos para seguir adelante manteniendo siempre nuestra convicción inquebrantable e intransigente de no aceptar nada a cambio por nuestros hijos y familiares”, señaló.
Señor Presidente
Al final del discurso de Rosario Ibarra se dirige frontalmente al Presidente Andrés Manuel López Obrador:
“Señor Presidente Andrés Manuel López Obrador, querido y respetado amigo.
No permitas que la violencia y la perversidad de los gobiernos anteriores siga acechando y actuando desde las tinieblas de la impunidad y la ignominia, no quiero que mi lucha quede inconclusa.
Es por eso que dejo en tus manos la custodia de tan preciado reconocimiento y te pido que me la devuelvas junto con la verdad sobre el paradero de nuestros queridosy añorados hijos y familiares y con la certeza de que la justicia anhelada por fin los ha cubierto con su velo protector”
Al término de la ceremonia, el Presidente de la República e hijas de Rosario Ibarra develaron el nombre de la galardona en el Muro de Honor y posteriormente montaron una Guardia de Honor ante la estatua del político chiapaneco, ubicada en el patio central de la vieja casona de Xicoténcatl.
Honor a quien justicia merece
La senadora Ifigencia Martínez (Morena) enfatizó que la condecoración es un acto de justicia y distinción a “una mujer firme que hizo de la ausencia de su hijo, Jesús, una bandera permanente en favor del derecho, la justicia y disidencia democrática, una condena cabal a los abusos del poder y una defensa ilimitada de la vida.”
Rosario Ibarra inició su búsqueda de justicia en 1973 cuando su hijo fue detenido ilegalmente bajo la acusación de pertenecer a un grupo armado. Sus captores, señaló, lo desaparecieron en 1974.
En 1977, Rosario reunió a otras madres familiares de desaparecidos e integraron el Comité pro- Defensa de Presos Perseguidos, Desaparecidos y Exiliados Políticos, Comité ¡Eureka!.
Rosario Ibarra consiguió en 1978, bajo la administración de José López Portillo y con su exigencia de respeto a la ley, una amnistía para presos políticos.
Trayectoria de activismo
Fue activista en diversos movimientos sociales como el Zapatista en Chiapas, Las muertas de Juárez y la matanza de indígenas durante el sexenio de Ernesto Zedillo.
Postulada como candidata a la presidencia de la República en Dos Ocasiones.
Como senadora del Partido del Trabajo (2006 a 2012) mantuvo su fuerte crítica al gobierno y su falta de voluntad para hacer justicia en torno a crímenes del pasado.


