Panorama Mundial
Desde los inicios de la pandemia, los indicadores de la macroeconomía no eran alentadores. Para finales del mes de marzo la realidad golpeaba fuertemente a los mercados y la caída del petróleo fue inevitable. La recesión económica que acompañará al virus, a partir del decreto de confinamiento en China y después Italia, primer país europeo que mandató el aislamiento social, las actividades económicas se paralizaron. Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), la emergencia sanitaria mundial por Covid-19 repercutirá, sólo entre abril y junio del 2020, en 195 millones de empleos de tiempo completo. Los expertos consideran que es una crisis sin precedentes en los tiempos modernos. El director General de la (Organización Internacional del Trabajo (OIT), Guy Rider, declaró que, “los trabajadores y las empresas se enfrentan a una catástrofe tanto en las economías desarrolladas como en las que están en desarrollo”. Por su parte, la ONU pronosticó que cuatro de cada cinco trabajadores a nivel mundial sufren las consecuencias de los confinamientos totales o parciales que se han impuesto en cada país por motivo de la pandemia.
Ni siquiera las potencias mundiales están a salvo. En las últimas dos semanas de marzo, en Estados Unidos más de 3 millones de personas solicitaron seguro por desempleo, una cifra mayor a la dada en la crisis del 2009 (Fondo Monetario Internacional). En China, a días de haber levantado el confinamiento, la recuperación económica va muy lenta, pero es alentadora y es gracias a las medidas de contención para detener el virus lo que ha conducido a la reanudación de las actividades económicas.
La OIT estima que en América Latina y el Caribe se perderán 14 millones de empleos y en Centroamérica alrededor de 3 millones. Las cifras abarcan despidos y la reducción de horas laborales. Aunque los especialistas mantienen la esperanza de que en la región, que ha experimentado la pandemia con menor intensidad, se pueda contener y la situación sea más manejable, sin embargo, el panorama sigue siendo desolador.
“En este contexto, la OIT señala que hay dos factores de los que dependerá el empleo después del Covid-19: la evolución de la pandemia y las políticas que se adopten para auxiliar a las empresas, preservar el empleo, los ingresos y estimular la economía.”
La OIT ha establecido que los sectores de la economía con mayor riesgo y que más empleos perderán son: el hotelero y restaurantero; el inmobiliario y las actividades administrativas; las fábricas y los servicios de reparación; los comercios y tiendas; el área de los negocios y; el sector artístico. Estos sectores albergan aproximadamente 1,250 millones de trabajadores en el mundo y en Latinoamérica se identifica el 44% de trabajadores en los sectores de alto riesgo, cifra más alta que la media global, situada en el 38%. Igualmente, la OIT considera como factor de vulnerabilidad en América Latina el sector informal ya que en él se concentra la mayor parte de trabajadores informales de 2 mil millones registrados a nivel mundial. En la región hay al menos 140 millones de personas en la informalidad, representa alrededor del 54% de la población ocupada. De esa forma, los trabajadores del sector informal tendrán un mayor impacto porque tienen acceso limitado a sistemas sanitarios y de protección social.
Para mediados de abril, el Programa Mundial de Alimento de la ONU estimaba que la hambruna mundial podría duplicarse a nivel mundial a causa de la pandemia y podría alcanzar a 263 millones como consecuencia del desplome de las economías. Las pérdidas de ingresos por la baja en el turismo, la caída de las remesas, entre otros, dejarían cerca de 130 millones de personas en hambre aguda en el 2020, sumados a los 135 millones existentes.
Como medidas paliativas, la OIT recomienda a los gobiernos enfocar programas sociales específicos para los sectores más vulnerables y asegurarles bienes de primera necesidad. Sin embargo, establece que la respuesta de cada país variará dependiendo de su margen fiscal, de la solvencia dentro del presupuesto público, sin comprometer la sostenibilidad financiera ni la estabilidad económica. Perú, país que lleva años en disciplina fiscal le ha permitido disponer de un paquete fiscal de más de 25 mmdd, equivalente al 12% de su PIB. En este contexto, la OIT señala que hay dos factores de los que dependerá el empleo después del Covid-19: la evolución de la pandemia y las políticas que se adopten para auxiliar a las empresas, preservar el empleo, los ingresos y estimular la economía.
Repercusiones Económicas en México
A inicios de año, la OIT pronosticaba un mal año en términos de desempleo y crecimiento económico para México debido al estancamiento del 2019. Se calculaba un desempleo de 172 mil personas, uno de los sectores más afectado sería el campo. Para marzo, al inicio de la Jornada de Sana Distancia, los números empezaban a causar preocupación. En una de las conferencias matutinas, la secretaria de Trabajo, Luisa María Alcalde, dijo que entre el 13 de marzo y el 6 de abril se habían perdido 346,878 empleos. Los 6 estados más afectados son Quintana Roo, con 63,847; la CDMX, con 55,591; Nuevo León, con 23,465; Jalisco, con 21,535; Edomex, con 16,036; y Tamaulipas, con 12,652. En conjunto suman el 55% del total de los despidos. La Secretaria detalló que las cifras se incrementaron a partir del 30 de marzo, cuando se declaró la emergencia sanitaria al suspender las actividades no esenciales en todos los sectores. El porcentaje de trabajadores en sectores en riesgo es aún más alto y este ratio llegaría a un 51.5%, que supone casi 28 millones de empleos, aunque no se afirma que se perderán, sí están en riesgo. Y la economía informal representa el 57% de trabajadores que no cuentan con ninguna protección.
Plan de Reactivación Económica
El 5 de abril AMLO presentó un plan de reactivación económica e informó que la primera semana de mayo iniciaría la entrega de un millón de créditos a pequeños empresarios. Con “la palabra” como garantía, se entregarán 25 mil pesos a cada uno. Santander, Banorte y Banco Azteca serán los bancos que ayudarán a la entrega de recursos sin cobrar comisión. Los pequeños empresarios serían seleccionados de un padrón conformado por cinco millones de solicitantes de crédito y se distribuirán en donde el virus afecta más.
“AMLO aseguró que México podrá enfrentar la crisis con los ahorros que el gobierno ha hecho, estimó que el 70% de la población estará protegida durante los próximos meses, y aseguró que se crearían dos millones de empleos, sin aumentar el precio de los combustibles, sin aumentar impuestos o crear impuestos nuevos y sin endeudar al país.”
“Este padrón se levantó cuando se fue casa por casa a hablar con la gente para recoger sus demandas de apoyos para el bienestar, cinco millones, es nacional”, informó AMLO. De acuerdo con el plan, el lunes 4 de mayo empieza la entrega, un promedio de 250 beneficiarios por sucursal. Luego de tres meses de gracia, los beneficiarios comenzarán a pagar el crédito abonando 850 pesos mensuales, a 36 meses, con la tasa de interés de 6.5% anual, sin embargo, no hay garantías. El 16 de abril se anunció que se agregarían un millón de créditos más para Pymes y que la tasa de interés irá del 6.5% al 10%, de acuerdo con el número de empleados inscritos en el IMSS, con un plazo de 3 años para pagarse. Sin embargo, estos créditos sólo irían a las pequeñas empresas que no hayan despedido ni reducido el sueldo a sus trabajadores.
Impacto del Desplome de los Precios del Petróleo en México
A raíz del desplome de los precios del crudo, Pemex sufrirá un gran impacto, aunque no afectará gravemente las finanzas públicas por la diversificación de fuentes de ingreso del país. El lunes 20 de abril, tras el desplome de los precios del crudo en EE. UU., la bolsa mexicana y el peso cayeron aún más. MonexEurope consideró que el endeudamiento de México y de Pemex disminuye la perspectiva de recuperación del peso a corto y mediano plazo. Las agencias calificadoras, Fitch y Moody´s, recortaron la nota soberana y la petrolera a nivel “basura”. En el llamado lunes negro, el barril de petróleo mexicano cerró en -2.37 dólares.
El miércoles 21 de abril, el Gobierno mexicano anunció que Pemex se alistaba para cerrar la producción en los campos nuevos, ante el colapso del precio internacional del petróleo. Como parte esencial de la administración de AMLO, se trata de revivir a la empresa estatal, parte del acuerdo con la OPEP era impulsar la construcción de la nueva refinería en Dos Bocas. La producción de Pemex se redujo a 100,000 barriles por día.
López Obrador no especificó de cuánto sería la reducción, sólo dijo que los campos nuevos serían cerrados. Además, informó que una parte importante de la producción de crudo estaba asegurada, así como los derechos pagados por Pemex a través de la SHCP. Incluso se plantea producir más gasolina y dejar de comprar en el extranjero, al día se producen un millón 700 mil barriles y para mayo aumentaría un millón más. Se debe considerar que la deuda de Pemex asciende a más de 105,000 millones de dólares y en 2019 perdió 18 mil millones de dólares. Aseguró que México podrá enfrentar la crisis con los ahorros que el gobierno ha hecho, estimó que el 70% de la población estará protegida durante los próximos meses, y aseguró que se crearían dos millones de empleos, sin aumentar el precio de los combustibles, sin aumentar impuestos o crear impuestos nuevos y sin endeudar al país. Por su parte, Banxico anunció que inyectará 750 mmdp para dar liquidez al sistema financiero, fortalecer los canales de crédito y para destinar a las MiPymes y, de ser necesario, se darán plazos de entre 18 y 24 meses. De igual manera, habrá operaciones de permuta de valores gubernamentales para recibir títulos de largo plazo.


