Lamentablemente uno de sectores que más están siendo afectados por la pandemia del Covid-19 es el de las mujeres que están teniendo varias repercusiones negativas y acumuladas.
En primer lugar, son las más afectadas por el fenómeno de aislamiento generado por el “Quédate en casa”, ya que les está tocando lidiar permanentemente con los hijos y con sus parejas, incrementándose las labores del hogar. Adicionalmente, el excesivo “confinamiento” ha disparado sensiblemente los índices de maltrato y violencia familiar en su contra, lo que se ha venido agravando por la parálisis del área de la procuración e impartición de la justicia en la CDMX y en todo el país. Las cifras oficiales en el aumento de las llamadas de auxilio por violencia de género así lo corroboran.
Según Oscar Laguna, representante del servicio de atención y apoyo 911, el confinamiento ha provocado el aumento en las llamadas de auxilio por presuntos casos de violencia intrafamiliar, con mayor frecuencia de las 6 de la tarde a las 4 de la madrugada, En este escenario, la Secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, alertó que un mes más en casa “es todo un reto” en cuanto a la prevención de la violencia intrafamiliar, por lo que se requiere fortalecer los servicios para las familias. Durante una videoconferencia con funcionarias y funcionarios de organismos vinculados con la atención a la mujer y las familias, indicó que si bien no hay cifras validadas, algunos datos muestran un aumento de llamadas de auxilio.
En esta compleja etapa del Covid-19, los servicios de emergencia 911 y del Consejo Ciudadano para la Seguridad y Justicia de la Ciudad de México muestran que la mayoría de las solicitudes de apoyo son de mujeres y se calcula que 66% surgen por presuntos casos de violencia física y 22% por violencia psicoemocional. Igualmente, afirman que hay una importante cantidad de reportes de mujeres que advierten la combinación de violencia y el consumo de alcohol.
Por si fuera poco, de acuerdo con cifras oficiales e investigaciones de instituciones académicas, durante la emergencia y después de ella quienes son víctimas de mayor desempleo son las mujeres.
El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) dio a conocer que el desempleo ocasionado por la crisis económica que está provocando el Covid-19 impactará más en mujeres, ya que son ellas quienes ocupan mayoritariamente puestos de medio tiempo o trabajos temporales y, consecuentemente, serán las más afectadas por los recortes laborales.
Según el Centro de Investigación Económica y Negocios del Tecnológico de Monterrey, cuando se entra a una fase económicamente complicada, como la que se tiene por la actual contingencia, son los empleos temporales o de medio tiempo –donde se concentran las mujeres–, los que se pueden perder y se conservan los más esenciales, señalando que el año pasado la tasa de desempleo de las mujeres en México fue 3.9 puntos porcentuales mayor que la de los hombres, de acuerdo con el último reporte de Coyuntura laboral en América Latina y el Caribe, de la Comisión Económica Para América Latina y el Caribe (CEPAL).
La tasa de desempleo de los hombres fue 4.1% y la de las mujeres 8%, de acuerdo con el reporte elaborado en conjunto con la Organización Internacional del Trabajo (oit). Esta situación se debe a que tradicionalmente las mujeres son las que más participan en los trabajos de medio tiempo, para poder atender a sus familias y el hogar, independientemente de que éstas tengan la misma o más preparación que los hombres. Cifras conservadoras prevén que al término de la pandemia, se perderá un millón de empleos y la mayoría serán de mujeres.
El 47% del sector comercial está integrado por mujeres, mientras que la participación femenina en servicios es del 46%. La participación de las mujeres es dominante en el sector Comercio y Servicios, por tanto, cualquier repercusión que se tenga debido a la crisis por Covid-19 afectará directamente a las mujeres y sus familias, consideró Julio Santaella, presidente del Inegi.
Sería bueno que el Presidente López Obrador considerara, además de apoyos económicos para los “pobres”, ayudar a las mujeres que están perdiendo sus trabajos, en el sector formal e informal.


