La práctica periodística de la verificación de las fuentes ha ganado espacio ante la gran cantidad de información falsa.
Al periodismo tradicional la tecnología le ha ofrecido ventajas y dolores de cabeza; en general, le cambió el modelo de negocio desde la lógica de la publicidad y suscripciones. Además, desde el punto de vista del monopolio y manejo de la información, hubo un momento que entró en una gran crisis por la generación del contenido, hubo momentos que inclusive, ya no competían contra otros medios digitales, sino que lo hacían contra cualquier ciudadano que estuviera cerca de los hechos y lo reportaban de manera más veloz y oportuna.
Con el tiempo la práctica periodística de la verificación de las fuentes y las historias, ha vuelto a ganar espacio, ante la gran cantidad de información sensacionalista o falsa que corre por las redes sociales.
En la actualidad como consecuencia de este exceso de información y la posibilidad de que cualquier persona pueda crear un meme o escribir su versión de los hechos sin verificar ha causado que generalicemos el concepto de las noticias falsas; es más, un gran número de especialistas hablan de que cualquier mentira es una noticia falsa, y hasta hacen comparaciones de hechos históricos con información mal interpretada socialmente y le dan la categoría de noticias falsas a historias que no lo son.


