La Asociación de Gobernadores de Acción Nacional (GOAN) se reunió el pasado 14 de junio, paradójicamente, en la cuna de la Independencia, Dolores Hidalgo, Guanajuato, para evitar una crisis de violencia e ingobernabilidad. “Sí hay de otra”, proclamaban, a la vez que manifestaban su inconformidad por las acciones de la actual administración y afirmaban que en los estados gobernados por el PAN estaba la prueba de que se podía mejorar. Espaldarazo el que les daría la realidad, una semana después Guanajuato, territorio panista, sería tendencia por los actos violentos en distintos municipios, principalmente en Celaya, debido a un operativo en el que detuvieron, presuntamente, a la madre del líder del Cártel de Santa Rosa de Lima, José Antonio Yépez Ortiz “El Marro”. El gobernador Diego Sinhue Rodríguez Vallejo aseguraba que siguen trabajando para construir la paz, aunque el camino, no es fácil, y no bajará la guardia en el combate a la delincuencia en la entidad, una de las más inseguras por cierto. Mientras tanto, “El Marro” acusaba a las autoridades de estar coludidas con el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) y advertía que la violencia estaba lejos de acabar. Después serían los legisladores y alcaldes de Morena quienes exigían al panista “ante la inseguridad y el terror con que viven los guanajuatenses, establecer una nueva estrategia de seguridad”. Bien dicen por ahí, divide y vencerás, lo malo es que el único que pierde es el pueblo sabio y bueno.


