La reforma a la Ley del Banco de México cerró un año de controvertidas acciones legislativas. Mientras que los banqueros afirman que la reforma pone en grave riesgo el sistema financiero mexicano, pues la iniciativa incrementa el riesgo de lavado de dinero y financiamiento al terrorismo al obligar a Banco de México a operar como comprador de última instancia de divisas en efectivo. Pero los senadores, al menos los 67 que votaron a favor, aseveran que favorece a los trabajadores migrantes. Los 23 que votaron en contra replican que se vulnera la autonomía del Banco de México y de querer proteger esos ingresos se deben procurar mecanismos de protección con instituciones financieras, en fin, no está muy claro de qué forma se beneficia a los que reciben las remesas. Para colmo, no sabemos cómo se planeó esta iniciativa, al menos el senador de Morena, Martí Batres, aseguró que no sabe de dónde surgió la iniciativa, declaró que forma parte de un paquete muy amplió de decisiones que se van tomando muy rápidamente en el Senado de la República y se acordó en el filo del término del periodo ordinario de sesiones. También reconoció que no fue una iniciativa “que ocupará un amplio espacio de debate”. El debate surgió después de aprobada ya estando en la Cámara de Diputados, y será hora de hacer observaciones, dijo. Aunque nadie sabe, nadie supo, refirió que la fracción parlamentaria de Morena dio su voto a favor por un acuerdo con las autoridades hacendarias. Por cierto, muchos la llamaron “Ley Monreal”, autor de la iniciativa. Por lo pronto la cámara baja aplazó el debate y eventual aprobación para el 2021.


