Frente a los muchos aspectos negativos que la pandemia del Covid-19 ha generado, en México y en el mundo ha surgido un fenómeno esperanzador que ha provocado el reconocimiento y el aplauso unánime de la sociedad hacia la entrega y solidaridad de los médicos, enfermeras, paramédicos, camilleros y de todo el personal hospitalario que apoya en la atención de las personas contagiadas por el virus. Todos ellos han surgido como héroes anónimos, que aun arriesgando sus vidas y en muchos casos en condiciones precarias de equipamiento, atienden a las personas contagiadas, salvando muchas vidas al constituirse en el primer ejército de batas blancas al frente de esta compleja batalla.
El virus sorprendió a nuestro país inmerso en una previa crisis del sistema de salud, que data de varias décadas, y que se refleja en compra irregular de medicamentos, carencias de todo tipo, actos de corrupción, hospitales abandonados y la inviabilidad en los servicios por falta de recursos humanos y materiales, que han dificultado la atención del personal médico. Según la Secretaría de Salud hay 327 hospitales, clínicas y centros de salud que están abandonados a medio construir o construidos en zonas no adecuadas. Para su rehabilitación tendrían que invertirse 17 mmdp.
El Covid-19 ha visibilizado más esta crítica situación a nivel nacional y muchos médicos y enfermeras han venido denunciando diariamente la falta de insumos que dificultan la atención de la emergencia, particularmente en algunos hospitales y clínicas del sector público (IMSS, ISSSTE, Pemex e Insabi). Sin embargo, ahí siguen con firmeza, ética y convicción encabezando la primera línea de defensa. Según cifras de la OMS, el 10% de los casos de Covid-19 en Italia y el 14% en España son médicos. En Wuhan, en un solo hospital, el 26% de los casos eran médicos. En México ya han fallecido varios médicos por atender personas contagiadas, incluido el Director de un Hospital en Coahuila. Según el IMSS, 535 de sus médicos y enfermeras están contagiados y 4,200 son sospechosos de tener el virus.
No obstante, la falta de insumos y de equipo de protección y algunas agresiones y muestras de discriminación, el personal médico, que en todo el país se enfrenta cara a cara al virus, no ha parado, por lo que es justo reconocer su entrega, su responsabilidad y su compromiso con la sociedad mexicana. Ojalá que las autoridades, una vez que pase la emergencia, reconozca al personal del sector y a corto y mediano plazo los reivindique y mejoren al gremio en todos aspectos.


