Desde 1994, el 5 de octubre es motivo para celebrar a nivel mundial a los docentes. El siguiente análisis hace una reflexión en su origen, sobre criterios de referencia relacionados con los derechos y responsabilidades del personal docente, su formación inicial, actualización, contratación, empleo, condiciones de enseñanza y aprendizaje.
El tema no es menor, considerando que la propuesta y reflexión se origina en la Organización de las Naciones Unidas (ONU), conjuntamente con la Organización Internacional del Trabajo (OIT), la Organización de las Naciones Unidas para la Educación (UNESCO), el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), y la Internacional de la Educación.
En este 2019, el Día Mundial de los Docentes tiene como tema central a los “Jóvenes docentes, el futuro de la profesión”.
En nuestro país nos encontramos reestructurando el modelo educativo, quitando efecto a una cuestionada reforma educativa muy impopular que dividió al gremio y a la sociedad en el sexenio anterior.
Por otra parte, los maestros de nuestro país han tenido en los últimos periodos gubernamentales una estrecha relación entre quienes ocupan la titularidad del poder ejecutivo y quienes representan a uno de los sindicatos más poderosos de la nación; siendo señalados por perder el objetivo de su labor y cambiar sus prioridades hacia la conquista del poder público.
Contra la indispensable necesidad educativa viene el contexto vinculado a la profesionalización de la educación pública, contrastado con el ataque permanente que los educandos reciben de modernos esquemas para desarrollarse y triunfar en la vida.
Pareciera que para las nuevas generaciones el modelo de ir a la escuela, estudiar, titularse, para tener una profesión lícita y triunfar en la vida, está dejando de ser aspiracional, y se está convirtiendo en un sistema aparentemente arcaico que no garantiza el éxito en los tiempos modernos.
Cuántos profesionistas no se encuentran desarrollando actividades prácticas, pues a pesar de sus títulos no pudieron colocarse o competir en el mercado laboral, el cual además tampoco les brinda los espacios requeridos.
Muchos jóvenes de ahora ven más atractivas otras industrias, particularmente las relacionadas con las actividades digitales o redes sociales.
Pero la voz y sentimiento, muchas veces criticado de estas generaciones, parecen tener razón y encontrar apoyo en las grandes transnacionales internacionales. Apple, Google, IBM y otras grandes compañías del sector ¡han estado contratando a personas que carecen de carrera universitaria para puestos calificados y bien remunerados!
Esta tendencia, a la alza anualmente, es un cambio en el paradigma del modelo estudios-egresos-trabajo, donde las multinacionales han dado la razón a un argumento: no hace falta un título universitario para reconocer experiencia en la industria y formación, paralela a la académica.
El propio Tim Cook, presidente de la compañía más exitosa en la historia de la humanidad, con los activos más altos de los que se tengan registro, lo ha reconocido públicamente, aclarando que esos puestos de trabajo no sólo es para vendedores, sino también en puestos relevantes vinculados al diseño de aplicaciones y servicios.
El líder de Apple ha expuesto que muchas carreras universitarias no ofrecen lo que se requiere en el mundo real y pone como ejemplo la programación, que prácticamente ha cambiado la manera en la que hacemos todas las cosas en los últimos 40 años.
Existe la tendencia cultural de ser exitoso en la vida, logrando lujos e ingresos desmedidos, después de entregarse a desarrollar actividades no lícitas. El drama no es menor cuando las noticias dan cuenta de menores de edad cometiendo atracos o trabajando con criminales profesionales, en lugar de estar en la escuela procurando su educación.
El inmortal Mario Moreno Cantinflas, en una de sus famosas películas titulada El Profe, rinde homenaje y destaca el compromiso social genuino y los valores de generosidad en la noble profesión de educar, que parecen diluirse en la vertiginosa vida moderna.
El futuro de la educación parece estar sufriendo una revolución total de la mano de los imparables cambios y avances tecnológicos, con recursos tangibles y de gran alcance social. La discusión ahora está sobre cómo aplicar tales recursos eficientemente y cómo hacer que las juventudes prefieran la escuela por encima de un empleo o sumarse a las filas del crimen organizado.
Ejemplos de autodidactas exitosos formados en YouTube, son noticia cotidiana en todo el mundo, y es internet la que está logrando uno de sus objetivos, ser la biblioteca permanentemente abierta más grande de nuestra historia, disponible para todos.
El presidente de México dijo una frase el año pasado, que ha sido titular de muchas columnas en nuestro país: “Becarios sí, sicarios no”, pero es evidente que no basta la intención presidencial. Es necesario sumarse desde la trinchera donde uno se encuentre para presionar y lograr mejoras tangibles en el modelo educativo.
Al parecer, mas allá de lograr maestros de calidad, y métodos adecuados a las demandas modernas de la pujante industria nacional, el verdadero reto será lograr que nuestros maestros tengan alumnos a quienes enseñar.}


