La madrugada del viernes 22 de noviembre, a once días de los bloqueos y manifestaciones de los campesinos en San Lázaro, en sede alterna y sin la presencia de los diputados del PAN, la Cámara de Diputados aprobó el Presupuesto de Egresos de la Federación 2020, con cambios mínimos, la Cámara Baja, con la mayoría de Morena y sus aliados comandados por su líder, el diputado Mario Delgado Carrillo, avaló la propuesta original del Ejecutivo. Los ganadores en la repartición del presupuesto para el Ejercicio Fiscal 2020 son los programas sociales impulsados por la 4T; los grandes perdedores, los órganos autónomos y el Poder Judicial quienes vieron reducido su presupuesto considerablemente, en pro de la austeridad, no estamos seguros qué tanto en beneficio de la democracia. El Instituto Nacional Electoral fue uno de los principales afectados, se le redujo 1072 mdp, aun cuando el Presidente Consejero pidió a los legisladores considerar el recorte que puede afectar los comicios y, por consecuencia, la incipiente democracia del país. El Presidente de México declaró “estoy muy feliz” porque ya no habrá derroches, los morenistas celebraron en grande, pero no todos quedaron felices, felices, felices. La inconformidad de la oposición, sobre todo los panistas, y de algunos sectores de la sociedad, incluyendo a los trabajadores del campo que fueron ignorados en sus peticiones, opacó la emoción de la 4T que repite a cada paso que el cambio es evidente. Así, de madrugada, habemus presupuesto y será la praxis la que dirá si fue o no una buena repartición del pastel.


