El pasado 31 de agosto, el Tribunal Superior Electoral de Brasil invalidó la candidatura para presidente de Luiz Inácio Lula da Silva debido a la sentencia que cumple en la cárcel desde el pasado abril por delitos de lavado de dinero y corrupción.
Ante tal situación, el equipo legal de Lula presentó dos recursos para reclamar dicha invalidación. Sin embargo; el jueves 6 de septiembre, el Supremo Tribunal Federal de Brasil rechazó ambos recursos.
Luiz Edson Fachin, juez de la Corte Suprema, consideró que no era conducente aceptar la petición de Lula en el cual argumentaban que Brasil debía seguir la recomendación del Comité de Derechos Humanos de Naciones Unidas y permitirle siguiera con su candidatura desde la cárcel.
«El pronunciamiento del Comité de Derechos Humanos de la ONU no conlleva un efecto suspensivo de la decisión (del TSE)» señaló Edson Fachin.
Debido al fallo, Lula da Silva renunciaría a su candidatura y le cedería su lugar a Fernando Haddad para que sea el próximo candidato para presidente por el Partido de los Trabajadores (PT), el cual tiene hasta el próximo martes para poder registrar a Haddad como candidato.
Según la ley de “Ficha Limpia”, Lula es un político fuera de posibilidades para el cargo, pues dicha legislación prohíbe que los candidatos compitan en elecciones si tienen condenas que han sido confirmadas en apelación.
Según la encuestadora Datafolha, Lula da Silva lidera las encuestas electorales con un 39% de apoyo de los gobernados. Más del doble de su rival más cercano, que es Jair Bolsonaro con un 19%.


