Maestro de Derecho Constitucional, Garantías y Amparo en la Facultad de Derecho de la UNAM
Twitter: @JoseRPadilla50
La educación mexicana, más que una teoría de la enseñanza, es una proclama democrática, humana, cultural y social que nos anima, nos revive, reanima y engrandece todos los días. Es como una bendición que nos eleva hacia el mundo de dicha, libertades y grandeza. Al leer y releer el contenido principalmente de las fracciones I y II del artículo 3º de la Constitución Federal, recogemos una serie de valores que tienden a fortalecer los conceptos de “convivencia humana y social”, que nos proyecta a una vida más plena en lo social.
La educación mexicana tiene como paternidad, la corriente político-ideológica del liberalismo político contra el conservadurismo que de una manera u otro todavía trata de frenar su grandeza humana, cultural y social que encierra. No es por mero patriotismo, pero después de leer el artículo 3º de la Norma Suprema, es probable que lleguemos a la conclusión de que en ningún otro país exista un sistema educativo-cultural que comprenda un tantos valores humanos, culturales y sociales, con tal tan amplitud y debidamente estructurado.
Por principio de cuentas, la educación en México, desde el siglo XIX, es declarada “Láica, gratuita y obligatoria”: en los tiempos modernos se le refuerza con el atributo de “calidad”. Además de ser, la propia educación “democrátrica, nacional y destinada a reafirmar una mejor convivencia humana y social”.
Ante un tema tan importante, pero discutido, a la vez, es necesario traer a colación algunos conceptos valiosos desde la parte inicial del propio artículo que señala: “Toda persona tiene derecho a recibir educación… La educación que imparta el Estado tenderá a desarrollar armónicamente todas las facultades del ser humano y fomentará en él, a la vez, el amor a la Patria y el respeto a los Derechos Humanos…”. Es laica porque garantizada la libertad de creencias por el artículo 24 de la Carta Magna, se mantiene ajena a cualquier doctrina religiosa.
Recordemos que el criterio que orienta a la educación mexicana se basa en los resultados del “progreso científico”, lucha contra la ignorancia y sus efectos, las servidumbres, los fanatismos y los prejuicios. Al reconocerse que es democrática, habrá de considerarse como un sistema de vida fundado en el constante mejoramiento económico, social y cultural del pueblo; el ángulo de popular con sello de igualdad entre los mexicanos.
El mejoramiento de la convivencia humana es uno de los grandes temas de nuestra vida educativa, a fin de fortalecer el respeto y la diversidad cultural, la dignidad de la persona, la integridad de la familia y la convicción del interés general de la sociedad. Se estructura la educación superior en el propio artículo 3º constitucional, al grado que ya existen en México cerca de 3 mil instituciones que imparten especialidades, diplomados, maestrías y doctorados; las cuales han logrado una alta calificación académica, incluso a muchas de ellas acuden estudiantes del extranjero a realizar sus estudios. Así, también realizan su función de “impartir educación, realizar la investigación y difundir la cultura”.
En síntesis.- Es necesario que cada día nos acerquemos más a nuestros valores educativo-culturales de nuestra patria, que no obstante ser de alta calidad, parece que ni existen. Significan el resultado de lo más heróico de nuestras luchas libertarias. Somos grandes, pero, en ocasiones, tal parece que ni lo sabemos. ¡No es exagerado afirmar que ríos de sangre han corrido y siguen corriendo a lo largo de nuestra violenta historia, para imponer y sostener este eficaz y libertario sistema educativo y cultural!


