Después de varias discusiones en foros públicos y de las recomendaciones de organismos internacionales acerca de la controversial Guardia Nacional, la Cámara de Diputados aprobó en lo general y particular, con 348 votos a favor, el dictamen de reforma constitucional para la creación del cuerpo policial de mando mixto adscrito a la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana de Alfonso Durazo y operado por la Sedena y la Marina. Como el Presidente López Obrador no quedó satisfecho con el dictamen de los diputados, pidió a sus legisladores que se hiciera la modificación al artículo 4 transitorio para que la Guardia Nacional no sea “una reedición de la Policía Federal que ya sabemos que no funcionó”. Ni tardo ni perezoso, Ricardo Monreal, líder de la bancada morenista en el Senado, afirmó que se incluirá dicho artículo para permitir expresamente la participación castrense en actividades de seguridad pública. A pesar de que AMLO pidió la colaboración de la ONU para capacitar a los elementos de la Guardia, el organismo se negó. Además, el mandatario fue criticado por lanzar la convocatoria para formarla cuando todavía no estaba legislada; su respuesta fue que quería ganar tiempo, un signo repetitivo para su incipiente administración. Como era de esperarse, las reacciones de la sociedad civil han sido de preocupación, incluso el entorno internacional pidió a los legisladores no avalar “una Guardia Nacional militarizada para atender la seguridad pública”. La última novedad es que la Guardia Nacional será aprobada en febrero, con mando mixto: el secretario Alfonso Durazo y el General Crescencio Sandoval.


