Con solo tres meses en el cargo, Jaime Cárdenas Gracia renunció al Instituto para Devolver al Pueblo lo Robado (Indep), mientras esto sucedía, se presumió ante la ONU la rifa del avión que aún está por venderse, lo que sea que eso signifique, la rifa como efigie al combate a la corrupción. Mientras que el extitular declaraba que su lealtad era más bien reflexiva, más no ciega, dejando entrever que la corrupción, al menos en el instituto que dirigió, no estaba ni cerca de ser aniquilada. En su carta de renuncia afirma que presentaron denuncias administrativas, incluso denuncias penales ante la FGR por la mutilación de joyas, contratos leoninos con empresas que no favorecían al Indep y conductas de servidores públicos contrarias a la norma. Sin embargo, esa lealtad reflexiva no causó simpatía a su jefe y su formación de abogado, apegado a procedimientos y formalista, pudieron incomodarlo. El ahora extitular del Indep señaló que, si bien hubo buenos logros hay problemáticas de difícil solución. Como ya sabemos, el derecho de réplica se aplica desde la tribuna de la conferencia matutina y desde ahí se consideró que Cárdenas Gracia no tuvo ganas para combatir la corrupción, “no le entró” y para el “proceso de transformación se necesita convicción y arrojo”. Ante esas críticas, Cárdenas afirmó que considera que hay un buen presidente, sólo que sus expectativas eran ser escuchado en el cumplimiento de normas administrativas.


