En el país, al corte de octubre pasado, 20 millones 727 mil 424 mexicanos tenían un empleo formal, según cifras del Instituto Mexicano del Seguro Social. En contraste, de acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), en el tercer trimestre del año llegó a 31.2 millones de personas la cantidad de quienes integran la Población Ocupada Informal, que agrupa todas las modalidades de empleo informal (trabajo doméstico remunerado, trabajo agropecuario no protegido y trabajadores subordinados que, aunque trabajan en unidades económicas formales, lo hacen en modalidades fuera de la seguridad social).
Muchos de los empleos que sí otorgan las prestaciones de ley, y en ocasiones algunas otras adicionales, son creados a través de empresas de tercerización de personal.
Ejercer a fondo los beneficios de la tercerización formal
Don Graciano, técnico en mantenimiento eléctrico durante toda su vida laboral, desde hace 15 años fue contratado para prestar servicios en una planta de galletas, en Monterrey, Nuevo León, con goce de prestaciones laborales bajo el esquema de tercerización. Hoy en día, Graciano está en vías de obtener su jubilación, ya que la empresa de tercerización que lo contrató hace tres lustros, pagó siempre de manera regular sus cuotas patronales al Instituto Mexicano del Seguro Social y hoy cuenta con las semanas cotizadas necesarias para vivir un retiro decoroso.
Y así como Graciano, otro caso de aprovechamiento de las ventajas que da el empleo de tercerización formal en el tema de la vivienda, concretamente, es el de Daniel, un joven de 29 años que trabaja desde hace cuatro meses para una empresa que fabrica juguetes. Daniel vive en Monterrey con su esposa y, a su corta edad, ya tiene dos hijos y pronto nacerá un tercero que ya viene en camino. Esta familia regia habita en una casa que es propiedad de Daniel. Sin embargo, como la familia crece, decidió solicitar su crédito de Infonavit para comprar una casa que le sirva a su familia como lugar de descanso para los fines de semana. Daniel es hoy uno de los 5 millones 235 mil 727 derechohabientes que ejercen su crédito de Infonavit.
La formalidad en empresas de tercerización hace la diferencia
Situaciones como los aquí expuestas, todos de casos reales de trabajadores mexicanos, dejan en claro los beneficios que aporta el contar con un empleo formal dentro de la tercerización.
“Incluso entre las compañías de tercerización que se dicen formales sólo por registrar a sus trabajadores ante el IMSS, hay quienes en realidad abusan del esquema de subcontratación al incurrir en prácticas nocivas para el empleado, como la subcotización, registrar al colaborador ante el Seguro Social con un sueldo menor al que realmente percibe.” puntualizó Pablo Lezama.
Las empresas de servicios de tercerización de personal en las que laboran Graciano y Daniel –los testimonios aquí relatados, cuyos nombres reales fueron modificados por razones de privacidad– son parte de las 27 compañías que están afiliadas a la AMECH, la cual garantiza el cumplimiento de todos los derechos de los trabajadores estipulados en la Ley como es el ingreso al trabajo digno con pleno acceso a la seguridad social y salario competitivo, capacitación continua, centros de trabajo en condiciones óptimas de seguridad e higiene y respeto sindicales y de sindicalización.
Es por lo anterior que se hace evidente la necesidad de que la subcontratación y las empresas que se dedican al empleo tercerizado cumplan con sus obligaciones laborales y fiscales.
“Siempre existirán empresas de tercerización informal que otorguen empleos con esquemas irregulares o fuera del marco de la ley, por ello es importante que los colaboradores se den a la tarea de conocer los beneficios de contar con un empleo formal y regularizado, se dejen de acostumbrar a las malas prácticas de aquellas empresas de outsourcing informales y exijan sus derechos”, concluyó Pablo Lezama.


