Como balde de agua fría cayó en el mundo político y financiero la inesperada renuncia del carismático titular de la SHCP en la 4T, Carlos Urzúa, pero sin duda a quien más le impactó y afectó fue al mismísimo Presidente, Andrés Manuel López Obrador, por las declaraciones del hoy académico Urzúa, al culpar al empresario de extrema derecha, Alfonso Romo, de ser el verdadero culpable de su dimisión y de estarse beneficiando de las medidas económicas del gobierno federal, además de ser el responsable de la errática conducción de la economía, argumentando que entre otras medidas, no estuvo de acuerdo con el excesivo recorte al gasto público y su reducción entra en el mes de marzo impulsada desde la Secretaria de la Función Pública. Pero sin dudad, lo que más molestó a AMLO, cuenta el exsecretario, fue su oposición abierta a la cancelación del Aeropuerto de Texcoco, obra en la que ya se había hecho una gran inversión. Las graves acusaciones que Carlos Urzúa hace sobre el Jefe de la Oficina de la Presidencia, Alfonso Romo, denunciando que tiene conflicto de intereses y que ha impuesto funcionarios importantes, como la Jefa del SAT, no sólo han incomodado al Presidente de la República, sino que lo han orillado a moverlo de esa estratégica posición y quizá pasarlo a la Secretaría de Economía. Por lo pronto, en el gabinete presidencial se comenta que en la primera batalla por el poder, Romo derrotó sin despeinarse a Urzúa. Será que con un individuo como Alfonso Romo, que se dice socialmente oscila entre el Opus Dei y los Legionarios de Cristo, tan cercano y con tanta influencia sobre AMLO ¿en verdad avanzará la 4Ty se acabará en México el modelo neoliberal?


