Con el afán de promover la cultura deportiva en México, en particular su deporte favorito, AMLO inauguró el estadio de béisbol Alfredo Harp Helú, sede de los Diablos Rojos de México. En el evento ocurrió algo que el mandatario nunca pensó que pasaría: a pesar de sus altos índices de popularidad se encontró con un sector de la población, fans del rey de los deportes, que no estuvieron encantados con su presencia y lo mostraron con rechiflas y gritos de ¡fuera!, a lo que el presidente con un poco de humor dijo “no voy a hablar mucho porque hay algunos de la porra del equipo fifí”. Pasado ese mal trago, días después informó por medio de un video en el que lo acompaña su esposa, Beatriz Gutiérrez Müller, que pidió, a través de unas cartas, al Rey de España y al Papa ofrecer una disculpa a los pueblos originarios por los traumas causados por la Conquista, poniendo como contexto el tiempo de reconciliación. El Gobierno de España de inmediato dijo que lo disculpara, pero no habría disculpas; la iglesia católica replicó que ya se había pedido perdón; Vargas Llosa criticó que la disculpa debería ser interna por someter a los indígenas a la pobreza y la ignorancia. Por su parte, desde el Vaticano respondieron que los tres últimos papas, incluido el actual, ya había pedido disculpas al efecto en actos públicos en países latinoamericanos, respuestas que pusieron en aprietos al Canciller Marcelo Ebrard Casaubón que ha sido tan cuidadoso con su trabajo en este arranque de administración. Hubo muchas respuestas, a favor y en contra, y muchos memes en las redes se crearon al respecto. No cabe duda que hay heridas que no sanan, pero no por falta de perdón, sino por falta de inclusión y oportunidades igualitarias para el desarrollo. ¿Ya descubrió la relación?


