La realidad de gobernar hace que los políticos que llegan al poder cambien su forma de pensar respecto a sus dichos de campaña, aún más cuando hablamos de política exterior.
Conforme el mundo se desarrolla y avanza, la geopolítica se vuelve más compleja, a tal grado que ningún país, sea o no democrático, queda exento del juego económico mundial y de sus presiones, ya sea por circunstancias sociales, culturales, geográficas, económicas, de inversión de capitales, intercambio comercial, monetario a través del tipo de cambio, seguridad nacional, delincuencia, narcotráfico, y ahora hasta por el tema de los ciberataques. Ningún país pude aislarse del resto del mundo, todos los temas atraviesan fronteras y océanos.
Un asunto que siempre ha existido pero que desde hace tiempo se ha elevado a nivel de problemática mundial y de geopolítica y que hoy llega a colocar en conflicto a diferentes países, es el fenómeno de la migración. Los países que cuentan con una posición geográfica privilegiada, son aquellos que tienen más problemas con este fenómeno, ya que se convierten en países de tráfico de migrantes, no tanto en expulsores de migrantes, como son los casos de México y Turquía.
Ante esta situación, México es un país que debe de tener una política exterior muy activa, no podemos quedarnos cerrados a vernos el ombligo, pensando que las grandes potencias mundiales nos van a dejar de hacer caso y no se van a fijar en los problemas internos. Simple y sencillamente, si aumenta la inseguridad, pega directo al Estado de Derecho y eso pone en riesgo las inversiones extranjeras.
Por otro lado, el tema de los migrantes, como ya lo vimos, es junto con el narcotráfico y la inseguridad, nuevamente un asunto que le incumbe a nuestro vecino del norte, a tal grado que implicó un ataque directo por parte del Presidente Trump, quien uso el tema de los aranceles para decirle a México que no estaba de acuerdo con que abriéramos la puerta de par en par para los migrantes que vienen del centro y sur del continente. Para los americanos eso significaba decirle a todo el mundo, principalmente a sus enemigos, pasen por México y entren a mi territorio, lo que se convierte en un problema de seguridad nacional para nuestro país y, en el caso de los norteamericanos, un problema de seguridad mundial.
Este gobierno lo acaba de aprender, después de una amenaza y una fuerte negociación con acciones y metas bien definidas, si no cumplimos nos volverán llevar a la mesa de negociaciones para llamarnos a cuentas y presionarnos para cumplir.
Este es un extraño ejemplo de una dicotomía política, en donde efectivamente la mejor política interior (es decir, las decisiones tomadas por un país que no pongan en riesgo al país vecino) podría ser la política exterior. O visto de otra forma, cuando un país no hace su bien trabajo bien en política interior, el país vecino te va a obligar a hacerla adecuadamente, incluyendo de por medio presiones comerciales.
La vecindad de México con Estados Unidos puede permitir que el sistema democrático gire a la izquierda hasta donde esto no signifique un riesgo para su seguridad. En algunos países de América Latina pudieron gobernar partidos de izquierda por la simple y sencilla razón de que no tienen frontera con los EE. UU., así que la 4T podrá moverse sólo cuando no ponga en riesgo al vecino del norte.


