“Todos los seres humanos nacen
libres e iguales en dignidad y derechos”.
Con esa gran frase inicia el primer artículo de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, mismos que celebramos el 10 de Diciembre de cada año. Frase inspiradora que enaltece el valor intrínseco de la persona, por el simple hecho de serlo, sin encontrar objeción en su religión, sexo, cultura, preferencias políticas o alimentarias. Frase bella de leer, más hermosa de pronunciar, pero que en nuestra realidad cotidiana, sigue encontrando obstáculos para su realización absoluta.
Y es que los Derechos Humanos (DH) son la pretensión de nuestra mejor versión como personas, y que procura eliminar la versión mas ruin de nosotros mismos, pues sabemos que la ausencia al respeto de tales derechos promueve discriminación, guerras, marginación, represión, y tantos otros fenómenos sociales dolorosos y humillantes. La historia ha guardado testimonio de ello, y la música ha sido generoso lienzo donde se han inmortalizado los sentimientos de tales momentos.
Iniciemos nuestro viaje en el tiempo en el estado de Sonora, en la Huelga de Cananea del 1º de Junio de 1906, donde los trabajadores luchan por mejores condiciones laborales, y se materializa un episodio considerado antecedente de la Revolución Mexicana, y también lo es de una legítima lucha por el DH al trabajo, a su libre elección, a tener condiciones equitativas y satisfactorias al desempeñarlo, así como a una protección contra el desempleo. Y en el tema “La Cárcel de Cananea”, encontramos un corrido que narra la historia de lo vivido, desde el punto de vista de los huelguistas y la suerte que corrieron por defender sus ideales.
Avancemos en el tiempo, ahora hasta el 28 de agosto de 1963, fecha en la cual Martin Luther King Jr. declama con especial ímpetu su legendario discurso en defensa de los derechos civiles2 de la raza negra norteamericana, en clara afrenta a los fenómenos raciales en dicho país. “Tengo un Sueño” se titula el inspirador discurso, el cual ha sido llevado al mundo musical, destacando 2 versiones: la realizada por los raperos Common y Will. I. Am, bajo el nombre “A Dream” , lanzada como tema musical de la película “Freedom Writers” y, más recientemente, el trabajo realizado por el productor holandés Bakermat, bajo el título “One Day”, la cual ha entrado en la lista de popularidad de Australia, República Checa, Nueva Zelanda, Dinamarca, Holanda, Alemania, Polonia, Inglaterra, entre otros países, combinando frases del gran discurso con un alegre beat, y notas de saxofón.
Avanzando en nuestro recorrido histórico-musical de los DH, llegamos al 2 de octubre de 1968, fecha imborrable en la mente de los mexicanos, la cual marca la importancia de tener siempre vigentes en nuestros esquemas jurídico-sociales, que todo individuo tiene derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad de su persona, así como al principio general de que nadie será sometido a torturas, penas o tratos crueles, inhumanos ni degradantes.
Los jóvenes del ’68 escuchaban los temas de moda propios de esa generación, como “Jude” de los The Beatles, o “Angel of The Morning” de Merrilee Rush, pero además, tenían especial afinidad por las canciones de protesta, específicamente melodías que reforzaban el grito esperanzador idealista, para redescubrirse como protagonistas de cambios sociales, embebidos de un nuevo empoderamiento social. Las letras de Daniel Viglietti en “A Desalambrar”, Oscar Chávez con el “Corrido del Gorila Prieto”, la parodia de los Nakos con “La Balada del Granadero”, o la gran Violeta Parra en su melodía “Que vivan los estudiantes”, les alimentaba el espíritu y daba fuerza a su convicción por ejercer sus libertades civiles. Y Judith Reyes deja testimonio de lo vivido en ese trágico episodio en su tema titulado “La Ocupación Militar de la Universidad”.
La música de protesta contra sistemas autoritarios, reclamando mejores derechos sociales, igualdad, trato digno, entre otros DH, encuentra capítulo especial en la trova latinoamericana, donde Violeta Parra, Silvio Rodríguez, Pablo Milanés, Atahualpa Yupanqui, Amparo Ochoa, Gabino Palomares, Oscar Chávez, Facundo Cabral, Víctor Jara, Amaury Pérez, Rubén Blades, los hermanos Mejía Godoy, entre muchos otros talentosos canta-autores, enarbolaron la lucha de sus ideales a través de la música, con gran repercusión en el mundo hispanohablante.
“Si alguien roba comida, y después da la vida, que hacer; hasta donde debemos practicar las verdades. Hasta donde sabemos…”.
La transcripción es una invitación a la reflexión escrita por Silvio Rodríguez en su tema “Playa Girón”, donde abre al análisis del verdadero sentido de la Justicia y la interpretación que de ella hacemos en nuestros países, cuestionando si una ley injusta, sólo necesita ser legal para su acatamiento.
Mención especial merece el período conocido en nuestro país como “La Guerra Fría”, verificada entre los años sesentas a los ochentas principalmente; caracterizada por la comisión de numerosas violaciones a los DH por elementos integrantes del Estado mexicano. Acciones como crímenes de lesa humanidad, persecución, tortura y detención arbitraria de opositores al régimen oficial, desaparición forzada de activistas políticos y dirigentes sociales, fueron características de este lamentable período.
La historia de Rosendo Radilla
nos enseña cómo un hombre
a través de sus ideas, sus
corridos y sus canciones, logró
reivindicar todo el sistema de
justicia nacional.
Ahí es donde la música, los sentimientos y los derechos encuentran irónica coincidencia en el destino de un activista y líder social, que combate con sus ideas al sólido aparato de Estado. Rosendo Radilla Pacheco, destacado líder en su comunidad de Atoyac de Álvarez, en Guerrero, trabajó por la salud y educación de su pueblo, y expresaba sus sentimientos a través de canciones de su autoría, principalmente corridos, mediante los cuales abordaba temas propios de las luchas campesinas y los reclamos vinculados a sus causas; dedicando algunos de esos temas musicales a Lucio Cabañas.
Sus corridos, transmitidos de boca en boca por Guerrero, le brindaron gran popularidad y relevancia, llevando sus críticas e ideas opositoras al régimen a hogares, plazas y puntos de reunión pública, permitiendo la difusión y rápida inclusión en la discusión cotidiana de los argumentos plasmados en sus canciones, siendo esa la principal razón de su detención por parte de militares, quienes lo hicieron alegando: “la razón es porque compones corridos”.
Su detención se verificó el 24 de agosto de 1974, en un retén militar, y fue visto por última vez en el ex cuartel militar de Atoyac de Álvarez, Guerrero. Después de muchos años de lucha legal, la Corte Interamericana de Derechos Humanos emitió una histórica sentencia, donde además de condenar al Estado mexicano, abrió la puerta para numerosas reformas a las estructuras legales y de justicia en nuestro país, pues dicho fallo es considerado entre otros, como precursor de la reforma constitucional en materia de dh de 6 y 10 de junio de 2011, así como del inicio de una nueva época judicial en la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Reformas legales en las que, en esencia, se establece que toda autoridad tiene la obligación de observar los dh previstos en tratados internacionales firmados por nuestro país.
Es así como un hombre, sus ideas, sus corridos, sus canciones, entre otras cosas, vinculado a una trágica historia personal, logra con su martirio reivindicar todo el sistema de justicia nacional y genera un cambio trascendente de tal magnitud, que permite dar nueva vida e interpretación a los DH.
La letra de los corridos de Rosendo Radilla, se pueden encontrar en el libro titulado “Voces Acalladas, Vidas Truncadas”, escrito por Andrea Radilla y publicada por el Estado mexicano, en cumplimiento a la sentencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos de noviembre de 2010, y ya existe el “Corrido de Rosendo Radilla” donde se narra su historia personal y la historia que ahora todos conocemos.
Cada Derecho Humano tiene una melodía que lo enaltece, y muchas más que narran lo que sucede cuando una sociedad no los respeta, y en este artículo van algunos ejemplos. Pero algo es evidente que para defenderlos, exigirlos y promoverlos, hace falta vivirlos, y el hogar es el mejor lugar para empezar. No esperes más y haz de tu hogar, de tu espacio, tu mejor referente para darles vida. Se dice que el amor es el camino para la sociedad viable, y es indiscutible que estas garantías contienen mucho de ello, al ser generosos y aspirar a la universalidad.
Así, al juntarse el festejo de los DH con las fiestas decembrinas, podremos aprovechar la ocasión de los reencuentros familiares y bellos momentos, para convencernos que somos buenos por naturaleza y que ser felices en sociedad es una cuestión de actitud.
Despido este espacio con un Top 3 para enriquecer su colección musical, y sugerirles escuchar las siguientes melodías en honor a los DH, y reflexionar que la aspiración de todos para vivir en un mejor lugar, y construir un mejor mañana para nosotros y nuestros hijos, es posible.
- “El Himno a la Alegría” de Ludwig van Beethoven, seguro le va a erizar la piel, cuanto toda su instrumentación mágica llegue al clímax.
- “Imagine” del poeta de Liverpool John Lennon, despertará todos sus sentimientos y le conmoverá intensamente. Si es necesario, busque la traducción al español de la letra que es muy bella.
- Finalmente, el poema de la tamaulipeca Ana María Rabatté y Cervi, cuya versión musical más fina y exquisita la realizó y grabó el grupo campechano “U K’Ayil-Kah” y es de referencia obligada en esta ocasión, la recomiendo como sugerencia especial, pues seguro despertará en el lector un salto a la acción, a no dejar pasar mas tiempo, y a construir la mejor versión de nosotros mismos a partir de este momento.



