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Eugene Pottier
Máquina del tiempo

La Máquina del Tiempo Musical y el Trabajo

por Lic. Jesus Aquino Rubio
3, mayo, 2016
1043
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6 minutos de lectura

Corría el día 4 de octubre del año 1816 cuando Eugene vio la luz del mundo en París, Francia.

Considerando que el país europeo ha regalado al mundo las famosas historias del mago Merlín, el Rey Arturo y los caballeros de la mesa redonda, las pinturas de Monet, el queso Camembert, la Champaña, la crema Chantilly y el cristal de Baccarat, los perfumes  y el coñac, así como los orígenes de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, cualquiera pensaría que Eugene fue muy afortunado al nacer ahí. Pero no fue así.

De cuna humilde, al empezar a tener conciencia de las cosas pronto comprendió que el poco tiempo que tenía para jugar con su papá, se debía a que su progenitor estaba todo el día trabajando, con jornadas de 18 horas continuas.

Al alcanzar la adolescencia, Eugene aprendió el oficio paterno: empleado de embalajes, y vivió de primera mano lo duro de las jornadas laborales y lo difícil de ganar, después de tanto esfuerzo, unos cuantos céntimos. Lo que la imponente Francia, sus padres y el mismo Eugene no tenían previsto, es que la juventud tiene la hermosa visión de juzgar su presente, inconformarse con el mundo heredado y ser fuerza disruptiva para reorganizar su realidad.

Es así como Eugene, se volvió crítico de las condiciones laborales en su país, convirtiéndose en un gran activista y luchando por mejorar la realidad de los obreros, primero plasmando en papel sus sentimientos, posteriormente participando activamente en movimientos laborales por los derechos de los trabajadores.

La juventud tiene la hermosa
visión de juzgar su presente,
inconformarse con el mundo
heredado y ser fuerza disruptiva
para reorganizar su realidad.

Nunca pretendió ser un autor universal, menos tuvo la visión de ser fuente de inspiración de otros obreros y tampoco buscó llegar a generar el origen del himno de la más poderosa Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas que la historia tenga registro.

Eugene solamente respondió al llamado de su generación, intentando avanzar en el esfuerzo por cambiar la realidad que vio desde pequeño con su padre en las condiciones de pseudo-esclavitud bajo las cuales luchaba por llevar el sustento a su hogar, sistema al cual posteriormente él se incorporó y definitivamente supo que tenía que hacer algo para cambiarlo.

Por ello, Eugene Pottier, merece una especial mención en esta columna con motivo de la Celebración del Día del Trabajo en nuestro país –verificada oficialmente el primero de Mayo de cada año desde 1925-, pues fue su indignación con sus condiciones laborales la que lo llevó a escribir su inmortal obra titulada Cantos Revolucionarios de 1871, en la cual está inmersa la letra de la canción titulada La Internacional, considerada la melodía más famosa del movimiento obrero y un himno oficial para trabajadores en muchas latitudes. Incluso fue adoptada como propia por la mayoría de los partidos políticos socialistas y comunistas del mundo.

Eugene Pottier, quien por su activismo terminó considerado como un importante revolucionario y escritor francés, estuvo ampliamente involucrado en los movimientos obreros de finales del siglo XIX en Europa, y según lo definió el mismo Stalin, fue uno de los más grandes propagandistas a través de la música.

17 años después de escribir La Internacional, su texto cobra vida musical gracias al Belga Pierre Degeyter, quien musicalizó la letra del francés, brindando en 1888 a Francia, la primera melodía asociada a temas laborales, adoptado como himno por los revolucionarios.

En 1892 la Segunda Internacional lo adopta como himno, en 1899 lo hacen suyo todas las organizaciones socialistas francesas y en 1910 se convierte en el tema de los trabajadores ¡del mundo, según se decidió en su Congreso Internacional celebrado en Copenhagen. En 1919 Lenin la oficializa en la Tercera Internacional y se convierte en el himno oficial de la Unión Soviética hasta 1943.

En la letra de La Internacional, Eugene Pottier reflejó su sentir, su hartazgo por las deplorables condiciones de los trabajadores en su país, haciendo eco en la mente de prácticamente los trabajadores de todo el mundo, invitando a sublevarse contra la opresión del sistema laboral dominado por patrones, y combatir los deficientes sistemas legales desde los cuales se oprime al trabajador, exigiendo igualdad entre los deberes y derechos de obreros y patrones.

La letra y la música en el tema dio como resultado una canción poderosa, universal, que al ser escuchada te envuelve, te involucra y absorbe, es imposible quedar indiferente a la melodía. Más poderosa resulta la experiencia, si uno escucha a miles de personas cantar esta melodía en vivo, al unísono: el impacto es indescriptible.

Melodía, ritmo, instrumentos musicales, armonías y voces, se alzan beligerantes, retadoras, rompiendo el silencio en mil pedazos, llevando en cada nota musical el sentimiento genuino de quienes lo cantan, haciendo de la música el vehículo perfecto para expresar los anhelos del alma.

Es así como Eugene Pottier, nuestro niño francés de cuna humilde, heredero de las tradiciones familiares y consecuente en principio con el oficio paterno, con el alma marcada por su realidad, escribió la letra de La Internacional, la cual recibió música sin que autor y arreglista se conocieran, lo cual no fue impedimento para el génesis de la melodía más famosa en la historia de la humanidad, cuando de temas laborales se trata.

“Arriba los pobres del mundo
De pie, los esclavos sin pan
Atruena la razón en marcha
Es el fin de la opresión”

Con esas 4 líneas inicia la letra de la melodía que ha cimbrado masas y movido conciencias a la reflexión sobre cual es el equilibrio adecuado en temas laborales.

Eugene Pottier dejó de existir en 1887 y forma parte de un movimiento que logró entre otras cosas, brindar al trabajador una jornada de 8 horas.

Muchos han sido los autores que han escrito odas inspirados en el trabajo, unos como crítica social, otros como lamento, otros simplemente para externar las sensaciones que les provoca trabajar –las cuales son muy variadas por ello, buscando sus melodías mas destacadas les recomiendo el tema de Victor Jara, “Cuando Voy al Ttrabajo”; la famosísima y celebre canción “El Arriero” del argentino Atahualpa Yupanqui, “El Barzón” de Amparo Ochoa, “Working Class Hero” de John Lennon, la “Canción del Trabajo” de Raphael, “El Carretero” del maestro cubano Guillermo Portabeles, o “Working Man Blues” de Bob Dylan.

Curioso resulta que varios temas que hablan del trabajo se han convertido en grandes éxitos de la música bailable, ejemplo de ello son “She Work Hard for the Money” de Donna Summer y “Working Day and Night” de Michael Jackson.

El reggae no escapa de los ritmos donde los compositores expresan sus ideas, y en español, Little Pepe tiene un tema interesante titulado “A Trabajar”.

Para terminar bailando y de buen humor, no dejen de escuchar el tema del grupo Bermuda del año 2002, “No Voy a Trabajar” donde la combinación del acordeón y ritmo de rock n roll modificado, envuelven en su letra la colección de pretextos –algunos muy nuestros- para no ir a trabajar.

¿Cuál es tu canción favorita para celebrar el día del trabajo? Compártela con nosotros en nuestras redes sociales.

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