Finalmente, después de un proceso de elección que propició un enfrentamiento interno, el Movimiento de Regeneración Nacional tiene nuevo dirigente. Mario Delgado Carrillo, el aún coordinador de Morena en la Cámara Baja y presidente de la Jucopo, se impuso sobre Porfirio Muñoz Ledo y consiguió la mayoría en la tercera encuesta coordinada y vigilada por el INE, pero aplicada por tres encuestadoras privadas. Durante el proceso hubo un fuego cruzado de acusaciones en el que Delgado Carrillo acusaba a su rival de querer traicionar al presidente y lo calificó de “dirigente espurio” cuando Muñoz anunció su intención de proclamarse “legítimo dirigente de Morena”. Delgado aseguró que la actitud de su rival ponía en riesgo lo que como partido habían conseguido, así como los principios por los que se rigen, mientras que le reviraban la acusación llamándolo oportunista. Una vez que el INE declaró a Delgado Carrillo como ganador, éste buscó conciliar la situación y en un video, además de dirigirse a los simpatizantes del partido, directamente a Porfirio le dijo: “no podemos hacerle el favor a la derecha de estar divididos” y destacó que ambos han trabajado eficazmente en la Cámara Baja a favor del proyecto de la 4T. Aunque la intención del dirigente electo fue buena, su contrincante se rehusó a aceptar los resultados de la encuesta y llamó a la militancia a rechazar los resultados, también dio a entender que los resultados habían sido comprados pues la encuesta la realizaron empresas privadas quienes privilegiaron el dinero sobre los principios. Parece que la invitación de Delgado Carrillo para “seguir haciendo historia juntos”, está un poco frágil al interior de su partido y quizá haya que recordarle al nuevo dirigente de Morena que el camino al infierno se pavimenta de buenas intenciones.


