En los primeros días de operación del gobierno hemos sido testigos de un inusual enfrentamiento entre los poderes de la unión, lo que ha puesto en vilo a nuestra democracia. Exceso de información y datos inexactos han dado pie a que nuestra democracia este frente a un gran reto de subsistencia.
Y lo peor es que al parecer todo termina siendo una simple interpretación de las leyes, el problema no es este hecho, a fin de cuentas ese es el gran trabajo del Poder Judicial en nuestro sistema democrático; el tema de fondo es una interpretación extremadamente simplista vs. la interpretación técnica y especializada.
Esta interpretación siempre ha sido la base de la discusión en el Foro Jurídico, el problema ahora es que es un asunto llevado al extremo de hacerlo público y con un enfrentamiento en donde se juntan el Poder Legislativo con su mayoría y el Poder Ejecutivo, en contra del Poder Judicial y su interpretación técnica de la Constitución.
Ante este enfrentamiento, hemos visto actos inéditos por parte del Poder Judicial, en los cuales ha cabido una gran prudencia: la primera, difundir (a pesar de que son documentos públicos) la lista de los sueldos autorizados por el Congreso, que fueron publicados en el Diario Oficial de la Nación para el año 2018; y segundo, una presentación pública de un grupo de Magistrados que ofrecieron un mensaje a la nación, exponiendo sus razones, motivos y posiciones sobre el tema de sus sueldos y su actuación profesional. Una gran lección de unidad.
Mientras que, por la otra parte, la respuesta de los legisladores de Morena es amenazar públicamente, así como hace unos días se hizo sobre la desaparición de los poderes estatales, ahora amenazan con la desaparición del Poder Judicial, sus magistrados y jueces. Desafortunadas declaraciones y más desafortunada es la reputación del legislador que lo expresa.
México está ante un gran dilema democrático, un enfrentamiento de poderes con información inexacta que se expresa públicamente sin ningún recato, ni cuidado y que es merecedora de medias rectificaciones públicas.
Lo más peligroso es azuzar al pueblo a una marcha en contra de uno de los poderes, que claramente no se puede entender ni justificar como espontánea. El riesgo es que podemos regresar a tiempos y modos que no se habían visto en las autoridades democráticas en los últimos 18 años.
Vimos cordura en el Poder Judicial, ahora pedimos la misma cordura a los otros dos poderes.


