Luego de varios plantones, bloqueos y amenazas de actos violentos de todo tipo, los agresivos maestros de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), lograron imponer sus exigencias y en un polémico proceso legislativo fast track, la mayoría de Morena y sus aliados aprobaron en la Cámara de Diputados con 285 votos, contra los 128 del PAN, PRI, MC y lo que queda del PRD, la Ley General de Educación y las leyes secundarias en la materia, como la que se refiere a la Mejora Continua de la Educación y la del Sistema para la Carrera de las Maestras y los Maestros. De inmediato fue enviada al Senado para que se concrete la promesa de campaña del Presidente Andrés Manuel López Obrador respecto a que de la reforma educativa impulsada por Enrique Peña Nieto y sus tecnócratas, “no quedará ni una coma”.
Al comentar esta aprobación de las tres leyes reglamentarias de la reforma constitucional en materia educativa, López Obrador señaló que el Nuevo Modelo Educativo de su gobierno es mejor, porque además de conservar la rectoría del Estado sobre la Educación, toma en cuenta la opinión de todos los involucrados: maestros, sindicatos, gobiernos estatales, federación y padres de familia, además de que se seguirá priorizando el interés superior de niñas, niños, adolecentes y jóvenes en el ejercicio de su derecho a la educación.
No obstante, diversos analistas, empresarios y colectivos en pro de la educación, han manifestado su preocupación porque aseguran que se trata de una “contrarreforma” que solamente significa un triunfo para la CNTE ‒que tiene una precaria presencia únicamente en cuatro estados (Oaxaca, Guerrero, Chiapas y Michoacán)‒, y que es una gran derrota para los jóvenes estudiantes mexicanos que recibirán en las escuelas públicas una educación de mala calidad, ya que se eliminaron, entre otros aspectos, la evaluación a los maestros y el Instituto Nacional de Evaluación Educativa (INEE), enfatizando que aumentará la corrupción al ordenar que los recursos que eran entregados al instituto se darán directamente a comités de maestros y de padres de familia en las escuelas.
La ley que causó mayor crítica y votos en contra de todos los diputados de la posición, fue la relativa al Sistema de la Carrera de las Maestras y Maestros, que permite la contratación automática de los egresados de las escuelas normales sin previa evaluación y deja nuevamente a los sindicatos la asignación directa de plazas de maestros.
Vale la pena recordar, a propósito de la reforma educativa recién aprobada, que la educación es la principal palanca del desarrollo y que constituye un eje transversal de toda la actividad humana para generar conocimiento y con ello el progreso de los pueblos.
Esperemos que el Presidente AMLO no se equivoque y que este nuevo modelo educativo impulsado por el Ejecutivo y aprobado por el Legislativo sea un instrumento efectivo para erradicar el atraso, la pobreza y la desigualdad que padecemos los mexicanos y que no desemboque en mayores niveles de burocratización y de corrupción de unos cuantos dirigentes de las cúpulas sindicales, como la Maestra Elba Ester Gordillo, que solo velan por sus intereses y que se han cínicamente enriquecido.
Que queden atrás penosas experiencias como los recientes resultados de las pruebas PISA (Programa para la Evaluación Internacional de Estudiantes), que mide los criterios educativos de los países miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), en las que hemos obtenido el penúltimo y último lugar, demostrando que nuestros alumnos de secundaria alcanzan un nivel promedio de los de primaria, es decir, que quienes han estudiado 9 años, están aprendiendo lo que corresponde a los de 6 años.
En este mundo globalizado el desarrollo de los pueblos se mide por la generación de conocimiento, a través de la ciencia y la tecnología, y los países que están descuidando la educación y la generación de conocimiento se están condenando al atraso, a la pobreza y al subempleo. Ojalá que éste no sea el caso de México.


