Los grupos de poder han utilizado la creación de historias falsas durante toda la existencia de la humanidad.
Las noticias falsas, rumores y mentiras existen desde el nacimiento de la humanidad y más cuando hay una relación con temas de poder y gobierno, solo basta ver que la misma historia de los países están plagada de mentiras o hechos no comprobables que fueron inventadas y diseminadas en la población que los asumió con reales y que con el paso del tiempo ya son parte de la historia.
Los grupos de poder han utilizado la creación de historias falsas durante toda la existencia de la humanidad para cambiar la percepción de la población ante ciertos hechos. Antes del nacimiento de los medios impresos la transferencia de estas historias fue de boca en boca. Los políticos siempre han sabido que la habilidad de poder tener un impacto en la población es un activo que ha sido apreciado por siglos.[i]
Cuando nace la escritura, la información plasmada en diferentes materiales era solamente conocida por los líderes de los grupos, generando el control de la información, creándose la famosa frase de “información es poder”, no solo por conocerla sino por tener el poder de circularla de manera conveniente para manipular de alguna manera u otra el impacto de esa información. La creación de los medios impresos genera la primera expansión del poder de la información a otros grupos, tanto a los que reproducen las noticias, como al grupo de ciudadanos que se informaba directamente de estos incipientes medios de comunicación masiva.
Posteriormente, en la era de los medios masivos de comunicación, los dueños de éstos y de la tecnología para su producción y difusión, se convierten en un nuevo poder social, independiente de los grupos de poder y con la capacidad de enfrentarlos, creándose un contubernio en donde se desarrollan mentiras oficiales, verdades a medias y noticias falsas que fueron usadas para desprestigiar a grupos o personas y sobre todo para influir en las creencias sociales.
El surgimiento de Internet y la posterior creación de las redes sociales, democratizan de una manera muy veloz el control de la información, cualquier persona además de ser consumidora, se convierte en periodista y generador de sus propios contenidos, con la facilidad de dar a conocer a través de la red digital su propia versión de los hechos y su opinión, literalmente, a todo el mundo, en un principio sólo existiendo la limitante del idioma, más tarde con los traductores en línea, esa barrera también fue superada por los ciudadanos en Internet.
[1] Edson C. Tandoc Jr., Zheng Wei Lim & Richard Ling (2017) Defining “Fake News”, Digital Journalism, 6:2, 137-153, DOI: 10.1080/21670811.2017.1360143


