Entrevista con el Dr. Federico Bueno
Director del Forum de Expertos y Jóvenes Investigadores en Derecho y Nuevas Tecnologías (Fodertics)
Twitter @febuma
El papel primario de un abogado partía de la defensa en un juicio; en la actualidad, el papel del abogado se ha diversificado, teniendo que adaptar su papel a solucionador de problemas complejos, legislador, analista de riesgos, facilitador, conciliador, en otras palabras la práctica del abogado ha sido modificada a raíz de la tecnología respecto de la aplicación de sus funciones actuales, pero sin haber cambiado su esencia, su pensamiento y su origen.
Desde su óptica, ¿cómo la tecnología ha modificado la práctica de los abogados?
El impacto de la tecnología en el sector judicial hace que los operadores jurídicos tengan que adaptar ciertas prácticas de su día a día para dar un trato rápido, ágil y cercano a los ciudadanos.
Este cambio viene para quedarse e implementarse en todos los despachos de abogados, de momento afecta más a la gestión de los mismos mediante el manejo de programas informáticos para realizar tareas de trámite que pueden ser automatizadas, tomando cierta relevancia los programas Legaltech.
Cuestión distinta es la relación que el abogado mantiene con el órgano jurisdiccional a través de las nuevas sedes electrónicas judiciales. Ese fue el primer cambio que se produjo a nivel de trabajo diario al tener que lidiar con los expedientes judiciales electrónicos y ver cómo los actos de comunicación entre abogados y juzgados se han ido informatizando progresivamente hasta alcanzar la situación de “papel cero” en muchos juzgados. Concretamente en España esta modernización comenzó en el año 2009 y aún tenemos mucho camino por recorrer diez años después, puesto que los problemas de interoperabilidad entre sistemas informáticos de diferentes territorios siguen aún sin solventarse.
Así, la gestión y la tramitación procesal de los asuntos son las primeras de las cuestiones inevitables que son alteradas con la inclusión de tecnología y que afectan a los abogados como profesionales del sector jurídico. La inclusión de tecnología en la gestión del despacho es ya una realidad e irá diferenciando progresivamente a unos profesionales de otros. Podemos decir así que quien no se adapte a dicho cambio acabará viviendo en un escenario de “brecha digital judicial” que le llevará a situarse de manera residual en el mercado.
¿Cómo ve el futuro de la práctica profesional de los abogados a corto plazo?, ¿en qué va a cambiar?
Diversos estudios estiman que para el 2020 más del 95% de los asuntos tendrá un componente tecnológico, sobre todo a nivel probatorio. Eso hará que ya no solo las labores de gestión sino que instituciones, como la prueba, varíen o igualmente la jurisdicción en el caso de que los conflictos vengan generados por componentes electrónicos. Nos encaminamos poco a poco a una justicia global digital y eso no solo afectará en la práctica profesional sino en las competencias y habilidades de cualquier abogado.
Podemos decir que el Derecho deberá evolucionar adaptándose a los cambios tecnológicos y la regulación tendrá que ser lo suficientemente sólida para no caer en una obsolescencia programada.
“El Derecho deberá evolucionar adaptándose a los cambios tecnológicos y la regulación tendrá que ser lo suficientemente sólida para no caer en una obsolescencia programada.”
Las labores de litigación no cambiarán en exceso respecto a su forma de ser practicadas salvo el uso de herramientas tecnológicas en las salas, aspecto que se deberá potenciar mucho más respetando los principios y garantías procesales en su uso. El mayor cambio vendrá a nivel de gestión de despacho puesto que el abogado deberá tener ciertos conocimientos en materias como: modelos de negocio online y marketplaces legales, protección del software de Legaltech y de las bases de datos, estándares de ciberseguridad para despachos de abogados, estrategias de marketing y posicionamiento en internet de su negocio o manejo y conocimiento de distintas herramientas de Legaltech, entre otras.
Para usted ¿qué significa el concepto de abogado digital?
Es un profesional que se adapta al cambio tecnológico de manera progresiva y constante y que entiende el impacto que la tecnología debe tener sobre distintas ramas del derecho privado y del derecho público. Esta concepción hace que pueda ofrecer una postulación especializada a sus clientes gracias a sus conocimientos en temas como protección de datos, diligencias de investigación tecnológica, prueba electrónica, comercio electrónico, fintech, propiedad intelectual, ciberseguridad, smart contracts, delitos informáticos, derechos digitales, etcétera.
De forma crítica pienso que el concepto “abogado digital” es un vocablo temporal y que dentro de pocos años esta concepción carecerá de sentido, pues los nativos digitales tornarán en profesiones tecnológicas y seguramente los programas de estudio del título de Derecho se deberán modificar. Igualmente opino que nos encaminamos a títulos formativos híbridos, lo que hará que muchas profesiones pierdan este apellido de “digital” pues todas tendrán un componente tecnológico inherente.
“Nos encaminamos a títulos formativos híbridos, lo que hará que muchas profesiones pierdan este apellido de ‘digitalʼ pues todas tendrán un componente tecnológico inherente.”
Con esto quiero decir que dentro de pocos años los nativos digitales se convertirán en universitarios y eso, junto al desarrollo de la inteligencia artificial, cambiará las concepciones de muchos trabajos para siempre, entre ellas, el de los abogados. Llegará un momento en el que esa percepción de lo digital se perderá, pues todos los profesionales acabarán contando con formación y habilidades en la materia.
A pesar de ello, los programas académicos universitarios necesitarán de una reforma exhaustiva y, concretamente, los programas de Derecho. Necesitamos que las Facultades de Derecho replanteen materias obligatorias para poder colmar lagunas de conocimiento que actualmente poseen muchos estudiantes de leyes y de carreras vinculadas. Igualmente, el futuro vendrá por potenciar la simultaneidad de estudios entre formaciones que se puedan complementar. Así puede que con los años la simultaneidad entre estudios de Derecho e informática sea una realidad consolidada.
¿Qué tienen que hacer los abogados actuales para convertirse en abogados digitales?
El mejor consejo que puedo dar a cualquier abogado es que se forme todo lo que pueda y de manera constante para obtener una base jurídica sólida. El Derecho no se aprende con tutoriales de internet o memorizando códigos. Se debe razonar y hacer comprender las connotaciones del ordenamiento jurídico a nivel de garantías y principios y encajar la tecnología como una pieza más.
Esto es algo que trato de hacer ver a mis alumnos cuando les enseño derecho procesal y que perfectamente puede ser extrapolable a diversas materias. Primero debemos interiorizar las bases estructurales de los sistemas jurídicos para posteriormente ir aplicando la tecnología. A nivel tecnológico lo que vale hoy nos deja de valer la semana siguiente, cuestión distinta son las bases, los derechos fundamentales y los fundamentos jurídicos de los que siempre acabaremos partiendo.
Con todo ello quiero decir que, aunque es necesario que un abogado digital se forme a nivel tecnológico, no se conseguirá un resultado satisfactorio sin unos cimientos fuertes a nivel jurídico. Debemos alejar la concepción del derecho digital como una tendencia, una moda o un adjetivo que sirva para potenciar nuestro marketing como abogado,pues estaríamos vendiendo una apariencia irreal de solvencia técnica si realmente no manejamos bien determinados conceptos jurídicos.
En la actualidad existen ofertas académicas que pueden hacer diferenciar nuestro perfil profesional de otros compañeros. Para ello es bueno comparar distintos Master en abogacía digital o en Legaltech y corroborar que cuentan con un programa académico solvente, un profesorado experto y sobre todo una institución académica de rigor que avale que la formación impartida es de calidad. Del mismo modo la lectura de libros especializados en la materia o la asistencia a congresos específicos sobre la materia pueden hacer que el grado de especialización de los profesionales mejore.
Concretamente, desde la Universidad de Salamanca intento poner mi granito de arena como docente y formador en este ámbito impulsando encuentros como Fodertics (www.fodertics.com) desde hace ya nueve años o dirigiendo dos Masters sobre abogacía digital y Legaltech. Del mismo modo, a nivel internacional, desde la Federación Iberoamericana de Asociaciones de Derecho e Informática (FIADI) realizamos un congreso anual a nivel iberoamericano desde hace casi tres décadas que sirve para crear redes profesionales y compartir investigaciones científicas sobre temas de interés en Derecho y tecnología. No solo hay que formarse, sino que hay que saber elegir la mejor formación dentro de nuestras posibilidades.


