El Consejo Coordinador Empresarial (CCE) encabezado por Juan Pablo Castañón, dio su total respaldo a la construcción del Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM) en Texcoco.
El CCE, la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción y la Cámara Nacional de Aerotransportes, presentaron al Ingeniero Javier Jiménez Espriú, próximo Secretario de Comunicaciones y Transportes, una serie de estudios técnicos que buscan aportar más elementos a la discusión pública sobre el Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM).
Juan Pablo Castañón dijo que las y los empresarios saben de la importancia de la industria aérea para la economía mexicana ya que este sector contribuye con 2.9% del Producto Interno Bruto y genera más de un millón de empleos directos e indirectos a lo largo y ancho del territorio nacional.
“Además de los estudios técnicos y financieros de las alternativas analizadas, desde el Consejo Coordinador Empresarial sugerimos también considerar el riesgo reputacional en los inversionistas nacionales y extranjeros. Durante los últimos años se han utilizado instrumentos bursátiles que han conseguido alrededor de 150 mil millones de pesos en inversiones”, mencionó Castañón.
Puntualizó que el proyecto de Santa Lucía tendría mayores retos de ser financiado en el mercado bursátil. Y, en el agregado, la cancelación del proyecto del NAIM representaría la pérdida de más de 120 mil millones de pesos, de los cuáles una tercera parte correspondería a penalizaciones por el incumplimiento de contratos.
Sobre dicho análisis que se realizó, hacen la propuesta de tomar seis medidas clave:
- Mantener la obra en donde se está realizando, a fin de garantizar la capacidad de absorber la demanda actual y futura de pasajeros y carga.
- Continuar la obra del NAIM y revisar costos de los materiales, siempre y cuando no quede comprometida la funcionalidad del aeropuerto.
- Revisar el esquema de financiamiento mediante la bursatilización de deuda y la concesión parcial o total del proyecto.
- Aumentar el alcance social del proyecto a través de una “Zona Económica Especial de Alto Impacto Social”. Impulsar el desarrollo y la generación de empleos bien remunerados en los municipios aledaños que hoy viven en alta marginación.
- No suspender la obra. El costo de suspensión en términos financiero y de tiempo es extremadamente alto en cualquier fase.
- Considerar las implicaciones legales y financieras de la cancelación del NAIM. Tenemos que considerar las consecuencias con acreedores y contratistas y, sobre todo, el riesgo de reputación en perjuicio de México y de futuros proyectos como éste.
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“El NAIM es un proyecto con el que ganamos todos los mexicanos. Tendrá un efecto multiplicador en nuestra economía y permitirá impulsar el turismo, el empleo y nuevas oportunidades de negocio, inversión y comercio”, finalizó Juan Pablo Castañón.


