Como es costumbre, a inicios de septiembre se rindió el informe de gobierno, lo que representa el primer informe a la Nación del gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador, sin embargo, en lo que lleva de su administración ha rendido ya dos informes previos: el de los primeros 100 días y el del 1 de julio con el cual celebró la alternancia, generando confusión y desconcierto al haber aparecido en la mampara del acto oficial en Palacio Nacional, que estaba presentando su Tercer Informe. Cabe recordar que durante los años que estuvo en campaña como candidato, realizó informes extraoficiales como forma de protesta contra lo que él calificó el gobierno espurio. Lo anecdótico del asunto es que, por primera vez en más de una década, ya como presidente legítimo de los Estados Unidos Mexicanos, como lo marca la ley envió al Congreso de la Unión su informe, por medio de la secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, quien a nombre del presidente invitó a todos a “seguir trabajando en unidad”. Llamó la atención que ese día varias asociaciones civiles salieran a marchar anunciando que se trataba de “un esfuerzo por la unión ante la emergencia que se vive en el país”, lo que pone en entredicho lo aseverado por AMLO en cuanto a que el pueblo es “feliz, feliz, feliz”. Durante su mensaje López Obrador agradeció enfáticamente a los empresarios, con los que ha tenido, dijo, encuentros y desencuentros por “impulsar la cuarta transformación”. También hizo hincapié en las acciones del titular de la CFE, Manuel Bartlett, quien durante el mes de septiembre fue blanco de críticas y señalamientos, entre otros, por no declarar la totalidad de sus bienes.


