A unos meses del cambio de gobierno local ocurre otro accidente relacionado con el tema inmobiliario: el derrumbe de la Plaza Artz Pedregal. El debate se reaviva con respecto a la regulación de las construcciones, la sobreedificación, el incremento de plazas comerciales, la calidad de los edificios y la corrupción que existe en la entrega de permisos. Durante su campaña, la Jefa de Gobierno electa de la CDMX, Claudia Sheinbaum, criticó el exceso de centros comerciales y señaló al gobierno actual como corresponsable de corrupción. El derrumbe de la Plaza Artz Pedregal recordó la vulnerabilidad, tanto de las secretarías de Obras y de Movilidad, como de las autoridades de cada alcaldía, antes delegaciones, por permitir la construcción de obras que se han visto sujetas a conflictos de intereses y que evidencian la precaria planeación e intransigencia técnica de los responsables. Sin embargo, Sheinbaum, quien en campaña lamentó el “nido inmobiliario de corrupción”, arrastra la sombra de su exesposo Carlos Imaz, y la adjudicación de los proyectos de los segundos pisos de Periférico y Viaducto; además de otras obras públicas desarrolladas cuando fue encargada del Fideicomiso para el Mejoramiento de las Vías de Comunicación, fungiendo como Secretaria de Medio Ambiente, cuando amlo despachaba como Jefe de Gobierno del Distrito Federal. Tampoco se debe olvidar que su figura se vio afectada por el escándalo de los permisos de construcción ilegales otorgados al Colegio Rébsamen. Una vez superada dicha penumbra, fue electa Jefa de Gobierno, incorporando a su equipo de trabajo personajes de cuestionable carrera política, implicados en casos de corrupción inmobiliaria y de transporte público.


