Esa famosa frase que la banda británica Queen inmortalizó en la canción legendaria del álbum Innuendo de 1991, siempre estuvo presente en los escenarios de todo el mundo.
El espíritu de la frase es un homenaje al rigor de la profesión del entretenimiento: todo puede pasar, excepto detenerse el espectáculo, por algo o por alguien.
Utilizada en teatro, después en cine y televisión, pronto se volvió filosofía de calidad y respeto a cualquier audiencia, y existen historias reales de protagonistas que a pesar de enfermedades, accidentes graves o inconvenientes mayores, han sacrificado todo para no dejar vacío su lugar dentro del show.
Lamentablemente, en este momento las imágenes resultan increíbles. Todos los teatros y obras del distrito Broadway de Nueva York están cerrados y se han cancelado. Lo mismo que West End en Inglaterra, el teatro Odeón de Herodes Ático de Grecia, el Opera Garnier de Paris, el Teatro Goodman de Chicago, el Royal Alexandra de Toronto y Bellas Artes y el Esperanza Iris de la Ciudad de México.
Las estrategias sociales internacionales por vencer el Covid-19 le han bajado el telón a los teatros del mundo, y también a discotecas, cines, plazas comerciales y parques de diversión.
La cultura llora. Sus templos están vacíos y sus actores, los que dan vida al talento y a las emociones, están bajo custodia en su propio hogar.
Nunca, y no exagero, nunca había sucedido algo así. 01
Jamás vimos un templo sin fieles. Pastores sin rebaño. Animales redescubriendo espacios antes exclusivos de los humanos. Ciudades vacías y espacios públicos… sin público. La tensión es grande, nadie está a gusto, todos exclaman su impotencia en la vía que la tecnología aún lo permite: las redes sociales, opio de los corazones aburridos.
¿Esto se parece al apocalipsis? Nadie lo sabe. ¿La naturaleza está dándonos una lección? Parece que no la estamos entendiendo. ¿Pecamos de soberbios?, ¿jugamos a ser ícaros? ¿La vida terminará así? Para muchos así será. Por ello, no pierda el tiempo, aprovéchelo para ser quien siempre deseó ser, para ser, aunque sea por breve tiempo, esa magnífica persona que no pudo antes por miedo, temor o timidez.
Haga que el show continúe, desde su casa, donde usted es el protagonista principal de esta historia qua nadie sabe cuánto durará.


