En sesión solemne, Arturo Zaldívar rindió su primer informe al frente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación y del Consejo de la Judicatura Federal. Desde que asumió el liderazgo del Poder Judicial de la Federación ha causado algunas incomodidades a personajes de la política actual y no tan actual, si no pregúntenle al expresidente Felipe Calderón. Aunque hay sensación de la injerencia de otros Poderes en el PJF, el Ministro Presidente Zaldívar ha sido firme en su postura de defensa a la autonomía e independencia de los órganos de impartición de justicia, particularmente del Alto Tribunal. En su informe destacó cinco ejes sobre los que se basa la “profunda autorreforma del Poder Judicial”: el combate a la corrupción, la erradicación del nepotismo, la paridad de género, la cercanía con los ciudadanos y la austeridad. Durante su discurso soltó algunas cachetadas con guante blanco, y enfatizó que se deben cerrar brechas del deber ser de la justicia y la que se imparte realmente; “no es posible juzgar desde una perspectiva de privilegio y debemos rendir cuentas a la sociedad”, puntualizó. Para concluir señaló que el diálogo con los otros Poderes es vital para lograr los cambios, así se dará “la reforma con y para el PJF”, e informó que pronto darán a conocer las iniciativas de reformas legales necesarias para concretar la profunda y necesaria reforma. En efecto, ha sido un año muy productivo para el Ministro, quizá el próximo año tengamos noticias de la implementación de la reforma y esperemos traiga bajo el brazo un nuevo método de elección de Ministros para alejarse de la vieja controversia de ser a modo. Finalmente, como aseguró el Ministro: hacemos votos “por un poder renovado, abierto y cercano a los ciudadanos”.


