A dos días de que termine su periodo como ministro de la SCJN, José Ramón Cossío Díaz habló de su experiencia en el Alto tribunal.
En entrevista con un diario, Cossío declaró “se va a tener que contender mucho con el poder político y con otros fenómenos que no se habían presentado”.
Casos fundamentales en su carrera fueron los de la francesa Florence Cassez, del cual dijo no arrepentirse de su resolución y el del líder social Rosendo Radilla.
Dijo que en la Suprema Corte pudo resolver problemas y aprender intelectualmente de ellos.
Reconoció que ser ministro te sustrae de la vida social; y que el tipo de poder que se adquiere es moral.
También, se puede influir en moldear a la sociedad y puede ser benéfico o no. Aseguró que no fue objeto de actos de corrupción.
Previó que en la SCJN vendrá el desarrollo de los derechos humanos, del juicio de amparo, y lidiarán con temas como las desapariciones y los migrantes, serán retos intelectuales y morales.
Comentó que le gustaría ser recordado como un ministro activo, si bien no cumplió con todos los objetivos que se planteó al convertirse en ministro de la SCJN, sí realizó los más importantes como el desarrollo de la Constitución, los derechos humanos antes de la reforma de 2011, racionalizar el sistema federal y hacer las sentencias más entendibles.
El todavía ministro regresará a la academia y dijo que desde ese ámbito seguirá analizando los temas relevantes del país.


