Entrevista con Alfredo Reyes Krafft
Alfredo Reyes Krafft es Doctor en Derecho, mención Cum Laude, por la Universidad Panamericana; tiene un Posgrado en Dirección de Empresas en el Ipade y la Especialidad en Contratos y Daños por la Universidad de Salamanca. Es Profesor en la Universidad Panamericana, Universidad Nacional Autónoma de México, Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey, Instituto Politécnico Nacional y la Universidad de Salamanca.
Ha sido Contralor Jurídico de Banco del Atlántico, miembro del Comité Consultivo del Network Information Center México, Innovation Concepts, Regulation Director en BBVA y Presidente de la Asociación Mexicana de Internet (Amipci).
Fue el primer mexicano en obtener la certificación Certified Data Privacy Professional. Es Experto Técnico por la Entidad Mexicana de Acreditación (EMA) Organismos de Certificación, Protección de datos Personales en Posesión de los Particulares. Es Coordinador Nacional del ISO referente a Cryptography and security mechanisms y Board Member Director de Global Legal Entity Identifier Foundation GLEIF.
Asimismo, es experto en temas de firma electrónica, contratación electrónica, protección de datos personales. Obtuvo el b:Secure Award (2009) y el Reconocimiento Amipci a la trayectoria en Internet (2009 y 2012),
Reyes Krafft ha sido reconocido a nivel nacional e internacional por su aportación al Derecho de las Tecnologías de la Información y Comunicación. Es autor de varias obras que involucran la firma electrónica, la protección de datos personales, la autorregulación y sellos de confianza; así como temas de legislación de protección de datos en México.
¿Cómo ha modificado la tecnología a la práctica de los abogados?
El avance de la tecnología ha traído innumerables beneficios a favor de la humanidad y la práctica de los abogados no ha sido la excepción. No obstante que en sus orígenes era preponderante la tradición oral, al paso del tiempo se advirtió la necesidad de que obrara constancia por escrito de las discusiones y de las decisiones tomadas por los practicantes en el foro jurídico.
“Mediante la captura y digitalización de documentos jurídicos y su puesta a disposición del usuario a través de bases de datos, con el uso de un equipo de cómputo o un teléfono inteligente, el abogado en la actualidad puede desarrollar su actividad profesional de forma más eficiente y rápida, así como acceder a la legislación vigente del país y prácticamente de todo el mundo.”
Lo anterior ha traído, como consecuencia lógica, una serie interminable de documentos de toda índole que contienen información relacionada con la ciencia del Derecho y que son de consulta diaria y uso común para todos los abogados alrededor del mundo.
Considero que en este punto particular es donde se advierte el mayor impacto que ha tenido la tecnología en la práctica de los abogados pues ha permitido la sistematización y el manejo de toda la información jurídica existente. Mediante la captura y digitalización de documentos jurídicos y su puesta a disposición del usuario a través de bases de datos, con el uso de un equipo de cómputo o un teléfono inteligente, el abogado en la actualidad puede desarrollar su actividad profesional de forma más eficiente y rápida, así como acceder a la legislación vigente del país y prácticamente de todo el mundo con sólo llevar a cabo la búsqueda correspondiente, y por si no fuera suficiente hasta guardar una copia digital para consultas futuras.
Al mismo tiempo, los programas de edición o visualización permiten hacer búsquedas de términos específicos o palabras clave, por lo tanto, son necesarios sólo unos segundos para tener en la pantalla la disposición legal aplicable a un caso particular, el texto legal vigente, así como el historial de reformas y adiciones correspondientes, lo cual se puede complementar con los criterios más recientes de los más altos tribunales del país, ya que los mismos son publicados en su versión digitalizada a través de la página de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, que cuenta con uno de los motores de búsqueda más potentes.
¿Cuáles son los campos de la profesión que se han visto afectados por los avances tecnológicos?
No comparto el término afectación, por el contrario, considero que prácticamente todos los campos de la profesión se han visto beneficiados por los avances tecnológicos. Lo anterior, en mayor o menor medida, pues los profesionales del Derecho han aprovechado las herramientas tecnológicas existentes en la actualidad para mejorar su capacidad de respuesta y perfeccionar sus procesos, desde estudiantes, académicos, burócratas, investigadores, jueces, litigantes, etcétera.
Desde lo más básico y evidente que ha sido la migración de las máquinas de escribir a las computadoras, prácticamente en todos los campos del Derecho se ha visto reflejado el impacto de las nuevas tecnologías.
Aun y cuando todavía nos encontramos en el proceso de migración del mundo analógico al mundo digital, es un hecho que la unión de dos ciencias: informática y Derecho, ha desatado un fenómeno irreversible que a la fecha vincula la profesión jurídica con la cibernética y la inteligencia artificial.
En este sentido, es claro que a través de la rama que se encarga del estudio de este fenómeno, el Derecho informático, podemos identificar los temas que tienen una vocación más tecnológica, entre ellos encontramos: la protección de datos personales, la propiedad intelectual, la contratación electrónica, los delitos informáticos, el voto electrónico, entre otros; mismos que han adquirido mayor auge en los últimos años, derivado precisamente al fenómeno en que se ha convertido la introducción de internet en la vida cotidiana de las personas.
¿Cómo va a cambiar la práctica profesional de los abogados en el futuro cercano?
Tal y como ha sucedido a lo largo de la historia de la humanidad, el Derecho tendrá que adaptarse a la evolución de la sociedad, misma que en este caso se ha convertido en la sociedad de la información. Aunque ha sido un proceso gradual que avanza día con día, justo estamos en un periodo en el cual los cambios se están dando a mayor velocidad, con una proyección que rebasa fronteras y, por supuesto, incide en todas las facetas de la vida humana y, en consecuencia, todas las ramas del Derecho.
La situación que se describe de manera indefectible obliga al abogado a vivir el mismo proceso en su práctica profesional y a encontrar los mecanismos que le permitan adaptarse a los nuevos cambios que se van implementando a pasos acelerados tanto en la legislación como en la práctica. En ese sentido, el futuro cercano se refleja en la inmediatez de la transmisión de información a través de internet alrededor del mundo, por lo tanto, considero que independientemente de su edad, formación y ámbito de especialidad, los abogados en el futuro inmediato tienen que implementar acciones concretas tendientes al uso de las tecnologías de la información en el desempeño de su profesión.
“Los profesionales del Derecho han aprovechado las herramientas tecnológicas existentes en la actualidad para mejorar su capacidad de respuesta y perfeccionar sus procesos, desde estudiantes, académicos, burócratas, investigadores, jueces, litigantes, etcétera.”
En este entendido, será necesario superar la brecha digital por parte de los profesionistas jurídicos, quienes cada vez se encuentran más familiarizados con el uso de programas de cómputo y sobre todo de aplicaciones a través de los teléfonos inteligentes. Es precisamente este aparato el que se ha convertido en estos últimos tiempos en la puerta de entrada al mundo de las tecnologías de la información, pues a través de este dispositivo se puede establecer comunicación directa vía telefónica, mensajería, videoconferencia o correo electrónico, por mencionar algunas opciones, con algún interlocutor que bien se puede encontrar del otro lado de la ciudad o del otro lado del planeta.
Lo anterior, de igual modo implica el intercambio de cualquier tipo de documento en formato digital con contenido jurídico, por ejemplo: un contrato, una sentencia, unos títulos de propiedad o fotografías de constancias que obran en expedientes oficiales, mismos que se pueden compartir de forma inmediata, lo que agiliza de forma exponencial la capacidad de respuesta de los abogados. Al mismo tiempo, los organismos gubernamentales se han dado a la tarea de poner a disposición del público en general, la información pública que se encuentra a su cargo a través de motores de búsqueda y bases de datos que permiten obtener una respuesta inmediata a consultas que antes implicaban la presentación de un trámite en papel en la ventanilla de la institución, el pago de derechos correspondientes, así como la necesidad de esperar a que transcurriera el plazo de respuesta asignado.
Por el contrario, en la actualidad basta acudir al sitio web del organismo que corresponda y consultar la base de datos respectiva a través de palabras clave, con lo cual se tiene acceso casi inmediato a la información, misma que puede ser compartida en tiempo real con colaboradores para su estudio y análisis, al tiempo que se prepara la respuesta que se hará llegar al cliente por los mismos medios de comunicación. Y todavía más, en caso de dudas, comentarios o aclaraciones; se puede establecer contacto directo donde cara a cara se lleva a cabo el intercambio de ideas y puntos de vista, así como la retroalimentación que corresponda.
En conclusión, la práctica profesional de los abogados seguirá cambiando de un modo analógico a un modo digital, donde se hará uso integral de las tecnologías de la información para el desarrollo de toda la actividad jurídica. Desde la enseñanza, la práctica profesional, hasta la impartición de la justicia.
¿Para usted qué significa el concepto de abogado digital?
En realidad, considero que se trata de un concepto simple pero fundamental: el abogado digital es aquél profesional de Derecho que lleva a cabo su actividad a través de medios digitales.
Lo anterior, en virtud de que se encuentra plenamente consciente del entorno que lo rodea y del momento histórico que le tocó vivir, pues forma parte de la sociedad de la información y no se queda como un mero espectador, sino que asume su papel como un agente de cambio.
En este sentido, se trata de un operador jurídico, que utiliza en beneficio de su actividad las herramientas tecnológicas que se encuentran a su disposición, mismas que se caracterizan por su rapidez y precisión en el manejo de grandes volúmenes de información.
Además, se encuentra a la vanguardia en el uso y aplicación de los avances legislativos que han incorporado gradualmente el uso de las tecnologías de la información en los diversos trámites, procesos y procedimientos jurídicos en los que interviene, por ejemplo: la firma electrónica, la notificación electrónica, el juicio en línea, entre otros.
¿Qué tienen que hacer los abogados actuales para convertirse en abogados digitales?
Sustancialmente, integrarse al proceso de migración digital a través del uso de las herramientas tecnológicas que se encuentran a su disposición. Sobre el particular, vale la pena destacar que en nuestros días existe una cantidad inagotable de programas de cómputo y aplicaciones que fueron concebidas para apoyar la actividad jurídica.
Desde el estudio de las diversas materias que integran el programa de estudios de la licenciatura, hasta la administración de los proyectos o expedientes en un despacho de abogados, pasando por los distintos entes gubernamentales que se valen de la digitalización para resguardar sus expedientes o de la banca en línea para recibir recursos económicos por pago de derechos.
“Es claro que a través del Derecho informático podemos identificar los temas que tienen una vocación más tecnológica, entre ellos encontramos: la protección de datos personales, la propiedad intelectual, la contratación electrónica, los delitos informáticos, el voto electrónico, entre otros; mismos que han adquirido mayor auge en los últimos años, derivado precisamente al fenómeno en que se ha convertido la introducción de internet en la vida cotidiana de las personas.”


