El mes de febrero volvió a mostrar la dura realidad que por años ha sido sombra de los gobiernos y una vez más el discurso oficial hace menos los feminicidios en México. Lamentablemente, los discursos del Presidente Andrés Manuel López Obrador despertaron la furia de las activistas quienes han realizado marchas que han sido controvertidas por las pintas a las puertas del intocable Palacio Nacional y de monumentos. El senador Martí Batres, para defender la postura presidencial, como acostumbra, decía que viene desde “las muertas de Juárez”, sin embargo, esos casos emblemáticos fueron los que abrieron los ojos a una realidad triste para las mujeres que desvelaron lo que muchos ya intuían, la procuración de justicia tiene género. Las declaraciones fueron a raíz el desgarrador caso de Ingrid que causó conmoción por la saña del feminicida y coincidió con el anuncio de la rifa del avión, en su conferencia matutina, AMLO exclamó: “No quiero que los feminicidios opaquen la rifa (del avión)”. Días después, encontraron el cuerpo de una niña de 7 años que abrió aún más la herida, provocando (más) movilizaciones y las famosas pintas, en ese lapso a diario se informaba de desapariciones y de cuerpos de mujeres encontrados en todo el país, y qué decir de la violencia e inseguridad general, pero el presidente pidió respeto al recinto, implícito a su investidura, culpó al neoliberalismo y casi sugirió que las feministas eran de la mafia del poder que quiere desestabilizar su gobierno. La indignación ha sido tal que las feministas han pedido disculpas públicas, la sociedad en general, o la mayoría, porque hay muchos que piensan como el presidente, exigen justicia y resultados, así como empatía y sensibilidad. Como un medio de comunicación especializado nos solidarizamos con las víctimas y pedimos justicia para todas y todos, así como paz para sus familiares y para todos los mexicanos.


