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Día Internacional de la Mujer
Entrevistas / Noticias

Día Internacional de la Mujer

por Foro Jurídico
2, marzo, 2016
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23 minutos de lectura

La celebración del Día Internacional de la Mujer, permite año con año reflexionar sobre los avances en materia de respeto y equidad de género en la comunidad internacional, pero al mismo tiempo, de los grandes pendientes en cada país. México ha tenido grandes avances en sus leyes, sin embargo, no ha sido suficiente; así coinciden nuestras 8 entrevistadas que, en esta edición especial de Foro Jurídico, comentan cómo ha sido su desarrollo en medio de una sociedad, todavía, conservadora y en la que no existe una paridad de género.

El común denominador en cada una de ellas, es la tardanza para poner en práctica, en la realidad nacional, las leyes que protegen a la mujer en todos sus ámbitos, tanto laborales, sociales y familiares. México, advierten, es uno de los países con una importante legislación en el tema, pero es necesario pasar del papel a los hechos para alcanzar una justa equidad; que la ley llegue a cada rincón del país, porque, en pleno siglo XXI, todavía el destino de la mujer, en muchos casos, depende de la zona, la región o la entidad en la que vive para lograr desarrollarse plenamente.

Cada una de nuestras invitadas, destacadas juristas o líderes sociales, comentan que no ha sido fácil labrarse un futuro en México. Mucho tiene que ver la familia, así como el lugar en donde viven. Reconocen que estos elementos tuvieron un factor decisivo para alcanzar sus metas en la vida. De ahí que incluso en 2016, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) toma esta fecha como un buen momento para reflexionar acerca de los avances logrados, pedir más cambios y celebrar la valentía y la determinación de mujeres de a pie que han jugado un papel clave en la historia de sus países y comunidades; por eso el tema de este año es, “Por un Planeta 50-50 en 2030: Demos el paso para la igualdad de género”.

El 8 de marzo, la observancia de ONU reflexionará sobre cómo acelerar la Agenda 2030 para el desarrollo sostenible y así impulsar la aplicación efectiva de los nuevos Objetivos de Desarrollo Sostenible. Asimismo, se centrará en nuevos compromisos de los gobiernos bajo la iniciativa Demos el Paso, de ONU Mujeres y otros compromisos existentes en materia de igualdad de género, su empoderamiento de las mujeres y los Derechos Humanos de las mujeres.

Presentamos a continuación, en orden alfabético, la reflexión que hacen para nuestros lectores Perla Gómez Gallardo, Presidenta de la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal; las Consejeras de la Judicatura Federal, Rosa Elena González Tirado y Martha Ma. del Carmen Hernández Álvarez; las líderes sociales, Isabel Miranda de Wallace y Rosi Orozco, Presidentas de Alto al Secuestro y Comisión contra la Trata de Personas, respectivamente; Paty Olamendi, Asesora de la onu y Ruth Villanueva Castilleja, Tercera Visitadora de la Comisión Nacional de Derechos Humanos.

Presentamos a continuación las opiniones que nos compartieron las entrevistadas, tomando como punto de referencia las siguientes 5 preguntas:

1. ¿Qué tan difícil ha sido desarrollarse profesionalmente como mujer?

2. ¿Cómo percibe a México en temas de equidad de género? ¿Cuáles siguen siendo los retos?

3. ¿En qué medida considera que México brinda un mayor empoderamiento a la mujer?

4. ¿Cuál sería su propuesta para arraigar una mayor cultura de respeto y desarrollo en todos los ámbitos para la mujer?

5. ¿Cree que la legislación ha propiciado la protección y desarrollo de las mujeres?

perlagomez

1. En mi caso la ventaja que tuve fue vivir en la Ciudad de México en la que gracias a las conquistas históricas se abrieron muchas oportunidades. Con mi formación en instituciones públicas puedo decir que afortunadamente mi condición de mujer no ha sido un factor que obstaculizó para prepararme ni acceder profesionalmente, a espacios tanto de investigación como docencia, pero me queda claro que es una situación de contextos y de historias de vida. No siempre, lamentablemente, tenemos las mismas oportunidades.

2. Los mismos que históricamente han sido y eso es lo más desafortunado. Quizá el dato más alarmante es el de los feminicidios, las alertas en ciertos estados del país nos anuncian ese reconocimiento, pero no la prevención. La otra y muy grave es el fenómeno de las parejas jóvenes en donde hay una situación de violencia hacia la mujer; los embarazos entre adolescentes, la situación de las “juanitas” en temas electorales tratan de mostrar esquemas de fortalecimiento, pero prevalece todavía, esa doble moral. El caso más grave, insisto, es el feminicidio, pero en la situación de acceso a la justicia, a la salud, a mejores condiciones como personas, lamentablemente la condición de mujer es un factor adverso y nos pone como grupo vulnerable.

3. Esto es relativo y se debe contextualizar cada situación porque vivimos en muchos «méxicos», depende en qué comunidad o ciudad se viva. Hay instrumentos internacionales muy buenos de vigencia ya de décadas de protección y empoderamiento a la mujer que incluso le han permitido el voto o un acceso a la toma de decisiones en cargos políticos, que en muchos casos llegan a ser una simulación. Por un lado, hay una política en materia de DH que cada vez más se ensancha gracias a la reforma de 2011, que nos abre espacios para discutir, evidenciar o visibilizar lo que se vive por la condición de vulnerabilidad en que nos quieren poner por el simple hecho de ser mujeres.

4. Primero, el empoderamiento desde niñas, mucho de la violencia y los temas que se puedan manejar del reconocimiento como personas en una igualdad de trato viene desde la familia, desde los primeros años en la educación, desde ese respeto que como persona nos tenemos que tener. Debemos evidenciar y no permitir expresiones culturales que usamos como, “el último que llegue es vieja”. Es necesario reconocer que existen los problemas, no podemos negar el clima de violencia, el clima de exclusión; requerimos continuar, cada año, con el trabajo de sensibilización en las instituciones como en la sociedad, para que haya un día en que no haya, ni siquiera una distinción en la ley, de que somos iguales.

5. Son conquistas, leyes que han llegado tarde en la mayoría de los casos, que bueno que existan. Hay otras que incluso debieran ser temporales porque la igualdad, la equidad la deberíamos tener por el simple hecho de ser personas. Lo más importante es que todos ejerzamos en ese derecho, que sea nuestra propia conducta la que, en su momento, nos castigue o nos premie, pero no una condición de nacimiento, no una condición de vida, que nada tiene que ver con estos fenómenos. Hay buenas leyes, no necesariamente retrocesos en las normas, ahora el reto es la eficacia, el conocimiento de las propias mujeres sobre sus derechos y la sensibilización de que estas conquistas llegaron para quedarse.

rosaelena

1. Tengo el privilegio de reconocer que, en este país, donde todavía existen grandes inequidades de género, no me ha sido difícil recorrer caminos y enfrentar retos durante mi trayectoria laboral y académica. El mundo ha cambiado, las nuevas generaciones se han desarrollado y vivido esas transformaciones; creo que cada día deben existir condiciones viables, no para demostrar superioridad frente a las demás personas, sino para destacar que tanto mujeres como hombres pueden llevar a cabo las actividades con el mismo ímpetu, dedicación y capacidad.

2. Nuestro país se encuentra aún en procesos de desarrollo respecto a estos temas, dado que, si bien se ha procurado implementar esquemas de conciencia de equidad a través de diversos medios, la tarea no ha sido completada. La actividad medular sobre la cual deben concentrarse los esfuerzos de las áreas de gobierno, es en sus políticas y la concientización en el núcleo familiar para educar a los hijos. Deben romperse los ciclos generados en el hogar en donde a los niños por décadas se les ha enseñado a ser “machos dominantes,” cuyos símbolos de orgullo y títulos de prestigio son su superioridad y libertad sexual y a las niñas a realizar actividades que se identifican con la sumisión y servidumbre hacia el género masculino.

3. Nuestros niveles de gobierno tratan dicho proceso a través de los distintos cuerpos normativos, procurando la igualdad para desarrollar en todo el abanico de actividades, la función y fortalecimiento de la mujer. Sin embargo, en ocasiones se percibe como un proceso a cuentagotas, pues aún falta efectividad de las promesas, deseos y normativas. De poco sirven las políticas públicas, los tratados, las convenciones, las leyes y los institutos que establezcan regulaciones y estudios sobre el tema, si prácticamente no existe apoyo que los concretice. El empoderamiento no significa quitarles fortaleza, sino –reconociendo que somos distintos– equiparar los recursos disponibles para que las mujeres se encuentren en un real plano de igualdad de condiciones y, en conjunto, como una sociedad, participar en las decisiones y lograr un cambio positivo en la vida de nuestro país y, de ser posible, en el mundo entero.

4. Concientizar a los padres y madres de familia sobre este tema para eliminar estereotipos de género. El desarrollo debe ser con plenitud, no sólo como hombre o mujer. La escuela debe jugar el mismo rol. También el tema laboral debe ser tratado de manera importante, otorgar las mismas oportunidades a la mujer, competir con piso parejo, creer en ella, sería un gran paso para lograrlo. La mayoría de las funcionarias judiciales que pueden acceder al cargo de juezas o magistradas, son mujeres con hijos, casadas o solteras; representa una doble dificultad el trasladarse a lugares muy alejados de su centro de vida. Pero hoy se procura resolver esa situación.

5. En México tenemos diversos cuerpos normativos, entre ellos la Ley General para la Igualdad entre Mujeres y Hombres. Sin embargo, tanto en ésta como como en otras normas, se procura la igualdad sustantiva, no así la igualdad adjetiva que sería precisamente la relación cotidiana entre los integrantes de nuestra sociedad: ese es el reto a superar. A pesar de crear leyes que promuevan la igualdad, ello no se logrará hasta que exista un cambio de mentalidad y una efectiva transformación del momento jurídico, histórico y económico de nuestro país.

martamaria

1. Ha sido difícil, pero no imposible. Hoy vemos mujeres que han alcanzado cargos importantes y se les ha reconocido su talento. Las condiciones sociales y los avances tecnológicos han propiciado mayores oportunidades para que tengamos más opciones de desarrollo profesional; desafortunadamente, no todas tienen acceso a ellas. Hay que trabajar para ello. La Directora Ejecutiva de ONU-MUJERES, Phumzile Mlambo-Ngcuka declaró que -de acuerdo a los datos del Foro Económico Mundial- al ritmo actual, tomará cerca de 80 años alcanzar las condiciones de igualdad económica y laboral entre hombres y mujeres. Seguirá siendo difícil desarrollarse profesionalmente de no acelerar los ritmos de cambio.

2. Existen en la actualidad varios instrumentos legales y políticos que institucionalizaron las condiciones para generar la equidad de género. Los poderes Legislativo, Ejecutivo y Judicial cumplieron con esta labor y trabajan en las reformas estructurales. Sin embargo, se requieren nuevas estrategias que hagan sinergia con la labor estatal. Enfocarnos en alcanzar un verdadero cambio cultural y de actitud en nosotras mismas y en la sociedad. Es necesario modificar la forma de percibir la presencia y la actividad de las mujeres en cualquier ámbito. Los familiares, los compañeros de trabajo y la sociedad en general, deben tomar distancia crítica de sus prejuicios sobre su presencia y quehacer en la vida económica, política y social.

3. En el 2015 por primera vez en la historia se tuvo la oportunidad de elegir representantes entre un mismo número de mujeres y hombres aspirantes a un puesto de elección popular. Este fue sin duda, un gran avance democrático. Al interior del PJF los números van moviéndose poco a poco. Se gestiona para que mayor número de mujeres concursen para obtener cargos de juezas y magistradas. Tal como lo señalé, debe haber un cambio de fondo en la actitud de la sociedad en su conjunto, a fin de lograr su empoderamiento.

4. Reeducar a la sociedad; romper paradigmas obsoletos, dignificar su papel en la sociedad como parte del engranaje social. Crear una cultura de respeto hacia ella, quien ha sido vista como un objeto. Dejar de librarse batallas en sus cuerpos; impedir los abusos y quitarle el valor a la imagen de mercancía que por tanto tiempo se le ha impuesto al género. Todo esto sólo podrá conseguirse mediante la educación: Se debe partir de lo básico, para permear a todo el tejido social. Debemos lograr consensos a partir de propuestas en todos los campos y mantener el diálogo de manera permanente. Es importante lograr el apoyo de los medios de comunicación, de los hombres y mujeres de la cultura y el arte, intelectuales, líderes de opinión, para sensibilizar a la población en estos temas.

5. El trabajo, con una visión de los DH, ha sido compartido entre legisladores y jueces. El artículo 1° constitucional señala que corresponde a la judicatura hacer efectivos todos los derechos que el Estado mexicano reconoce en las convenciones y tratados internacionales. Por lo tanto, sus integrantes disponen de estos instrumentos para aplicarlos en la impartición de justicia como auxiliares para proteger a las mujeres contra actos de discriminación y cualquier forma de violencia. Por ejemplo, la Convención de Belém Do Pará obliga a las autoridades judiciales a establecer procedimientos legales justos y eficaces en los casos de violencia contra ellas. De esta manera se podrá dignificar el papel de la mujer en la sociedad, otorgándole el lugar que debe tener.

isabelmiranda

1. Creo que es diferente, porque como mujer nunca abandonamos el hogar y todas las tareas. Esto hace que tengamos una carga de trabajo mayor. Por otro lado, vivimos en un mundo predominantemente controlado y gobernado por hombres, lo que dificulta nuestra actividad, porque debemos “probar” que somos aptas para cualquier puesto.

2. Es todavía más un tema de discurso y “políticamente correcto”, que de verdaderas acciones de inclusión, los avances conquistados han sido por las propias mujeres, no por políticas públicas. Los retos son, como ayer y siempre, presupuestales, de políticas públicas integrales, de equidad, de oportunidades, de inclusión más que normativas, la prueba es que sólo hay una sola Gobernadora, 2 Secretarias de Estado, el 8% de mujeres en el Poder Judicial etc. Las mujeres salimos a trabajar y producir, pero los hombres nunca entraron al hogar para ayudarnos.

3. Es muy pobre, menores sueldos, horarios extensos, mayores exigencias y no hay mecanismos para acceder de verdad al poder.

4. En primer lugar, esto se debe inculcar y educar desde el hogar, la escuela y en la sociedad en general, es ahí en donde se debe de matar el machismo. Somos nosotras las que tenemos que cambiar los patrones de conducta para con el esposo y los barones de nuestro hogar, para enseñarlos, ya que si esta mentalidad de devaluar a la mujer viene de casa, y la madre es la que cría a los hijos, probablemente estos valores en primer lugar son transmitidos por ella. Asimismo, hay que educar a nuestras hijas o hermanas; es decir, debemos ser la primeras en creer que sí se puede y llevarlo a la práctica. Se requiere, además, crear indicadores y programas en donde se puedan medir los avances en todos los terrenos de equidad de género y de inclusión, laboral, acceso a la educación oportunidades, religiosas, etc.

5. Aunque hay legislación al respecto, ésta es letra muerta, prueba de ello, es la numeraria que mencioné anteriormente, hay que propiciar repito políticas publicas integrales e indicadores que midan los avances.

patiolamendi

1. Nací en Puebla en el seno de una familia tradicional y muy religiosa, si bien las mujeres de la familia estudiaban al igual que los hombres, las expectativas para ellas se reducían a tener un “buen matrimonio y ser madres y esposas”. Mi primer reto fue moverme de ciudad y buscar trabajo. Esa decisión cambió mi vida para siempre, decidí ser una mujer exitosa, comprometida con mis causas y por supuesto defensora de los derechos de las mujeres. Digamos que empecé con el ejemplo. He tenido la oportunidad de participar en la construcción de tratados internacionales como el relativo al combate a la corrupción, los derechos de las personas con discapacidad y en la construcción de estándares internacionales de protección a DH.

Aunque sólo en una ocasión he sido Diputada Federal, soy la autora de la mayoría de la legislación para la igualdad y la no violencia hacia las mujeres que se ha aprobado en diversos estados del país y en América Latina. Especialmente me enorgullece haber coordinado la elaboración de la Ley Federal para prevenir y sancionar la discriminación, así como la reforma Constitucional en la materia. No hay manera de que el poder te deje pasar si eres una mujer independiente, y con convicciones firmes, aún prefieren a las que “calladitas se ven más bonitas”, y yo por supuesto decidí hablar. Siempre he sentido que todo el tiempo tengo que demostrar que sé y que puedo.

2. Hoy hablamos de lograr la igualdad sustantiva, que significa la igualdad en la ley, la igualdad de oportunidades y la igualdad de resultados. En nuestro país estamos todavía en la igualdad en la ley e iniciando las políticas de igualdad de oportunidades. Hay grandes brechas de desigualdad en el acceso a derechos, quizá el más grave, a la justicia. No sólo es un asunto de la política pública y de la ley; la sociedad tiene mucho que ver en el mantenimiento de prejuicios hacia las mujeres, de creencias que justifican la discriminación, esa cultura de desprecio que se expresa en lo que llamamos machismo es para mí, nuestro principal obstáculo. Cuando escucho canciones como “Mátalas” tan populares, aunque digan con una dosis de ternura, el hecho de repetir la palabra para mi es indignante; así ¿cuándo vamos a terminar con la violencia?

3. En nuestro país el hecho de que una mujer ocupe una posición de poder es noticia, las mujeres con poder económico como empresarias son muy pocas, en la administración pública estamos en espacios de menores jerarquías, todo ello a pesar de que vamos más a las universidades, salimos con mejores promedios, trabajamos más, etc. El avance es lento y aún no impactamos como mayoría que somos.

4. Cuestionar las creencias de que no somos iguales, todas y todos merecemos el mismo respeto y un trato digno, desechar los comentarios sobre que no estamos aptas para gobernar, la idea de que siempre llegamos a algún lugar por “favores”, de que nuestro lugar es la casa y la familia. Condenar socialmente toda forma de violencia, no tolerar la discriminación hacia ninguna persona. Reconocer el valor de los DH con principios éticos y demandar su cumplimiento.

5. La ley es y puede ser un instrumento de corrección de desigualdades. Sin duda en México hoy contamos con una legislación federal muy avanzada en DH de las mujeres, aunque tenemos todavía rezagos en las locales. He insistido que contar con legislación local en materia de DH, y dejar que los Congresos Estatales legislen sobre normas de más alto valor, es una equivocación porque ha generado ciudadanías diferenciadas tratándose de derechos de las mujeres, sin duda un obstáculo para la igualdad sustantiva.

rosiorozco

1. Durante los últimos años las mujeres nos hemos consolidado en espacios que anteriormente eran considerados exclusivos para los hombres. Hoy existe una apertura a nuevas posibilidades, pero, sobre todo, a innumerables desafíos; pues si el reconocimiento constitucional de igualdad representó un avance significativo, el camino por recorrer no era fácil. Velar por el incremento de nuestra participación en los ámbitos político, académico, económico, social, cultural, entre mucho otros, permite el empoderamiento en nuestro país y en el mundo entero al enviar un mensaje claro: Las mujeres al igual que los hombres podemos lograr y cumplir con éxito aquello que decidamos emprender. Contar con espacios éticos en el que las mujeres sean el eje principal en un marco de respeto y reconocimiento resulta indispensable.

2. Al tiempo de buscar la equidad de género, debemos hacerlo por la igualdad de oportunidades en otros ámbitos. Mientras exista la pobreza extrema, la falta de educación y pocas fuentes de empleo, nuestra gente será muy vulnerable. La mayoría de las víctimas de trata de personas fueron primero víctimas de la pobreza, la violencia, el desempleo y otros tantos males. Además, el 80% de ellas son mujeres, por lo cual, si este problema no se aborda con una perspectiva de género, no se puede entender ni solucionar.

Tenemos una ley competente, promulgada en 2012; refugios especializados y dirigidos por la sociedad civil; sin embargo, no todos los estados han armonizado sus leyes locales con la Ley General de trata de personas. Lo anterior nos constriñe a la concientización social, a trabajar sin descanso hasta lograr que igualdad y equidad, justicia y libertad, sean un presente que nos permite edificar el futuro que haga de nuestro país, el México que merecemos.

3. Sin duda el fomento a un mayor acceso a la información, educación y la búsqueda de apertura a mejores oportunidades de trabajo y participación, han permitido que las mujeres se perciban a sí mismas como seres capaces de lograr e incluso superar las metas que se han propuesto.

4. Necesitamos promover el respeto a la libertad y la dignidad humana. El primer problema al que nos enfrentamos para combatir la trata de personas es que no se le ve como un problema. Es necesario entenderla como un fenómeno causado por todos los males de nuestra sociedad. Las leyes no cambian la cultura, por eso, necesitamos trabajar en los hogares, las escuelas, los espacios públicos para tocar la mente y el corazón de la gente. Individuos, medios de comunicación y marcas de productos menosprecian a la mujer, la muestran como un objeto susceptible de burla, como un ser primordialmente de “uso sexual” y en ocasiones como un ser sin intelecto, por lo que visibilizar que no somos seres complacientes, huecos y llenos de frivolidad, es prioritario ya que por el contrario somos capaces, valiosas y llenas de virtudes.

5. Por lo que respecta a la trata de personas, la legislación vigente es la primera en este país que de verdad persigue este crimen. En los 3 años de funcionar, se han dictado más de 500 sentencias por este delito. Más de mil víctimas rescatadas. Ha llevado a las autoridades a informarse sobre el tema, así que cada vez tenemos más jueces, ministerios públicos y policías mejor preparados para proteger no sólo a las mujeres, sino a todas las personas que pudieran caer en una de estas redes. Si esta ley es modificada en un 79% de la manera en que lo propone la minuta del Senado, estaríamos cometiendo un grave retroceso y las mujeres estarían en mayor riesgo. La propuesta beneficia a los tratantes y perjudica a las víctimas.

darlene rojas

1. Por fortuna tengo una familia que me apoya para ser una profesionista independiente, lo que me allanó el camino. De contar con superiores jerárquicos que han sido sensibles en cuanto a las desventajas de ser una mujer joven en una sociedad que aún no tiene la educación de la igualdad sustantiva y que genera ciertos riesgos en la cotidianeidad. Quiero reconocer el trabajo de sensibilización y el esfuerzo de muchas personas que iniciaron hace décadas la lucha por la igualdad de género. Pertenezco a una generación de mujeres que no necesitó “conquistar” a ningún hombre para alcanzar mejores puestos de trabajo; una generación que, si bien es cierto, no tenemos aún el piso parejo en el camino profesional, hemos logrado destacar por nuestro trabajo y compromiso en el servicio público.

2. Aún hay mucho camino para andar. Las mujeres que vivimos en la Ciudad de México, tenemos mayores ventajas que en otras entidades. Durante mi transcurso en el DIF del DF, fui testigo de su falta de concientización para asumirse como víctimas. El INEGI publicó datos preocupantes a propósito del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer (25 de noviembre):

  • 63 de cada 100 mujeres de 15 años y más declaró haber padecido algún incidente de violencia, ya sea por parte de su pareja o de cualquier otra u otras personas;
  • Entre 2011 y 2013, las entidades con las tasas más altas en homicidios de mujeres son: Guerrero, Chihuahua, Tamaulipas, Coahuila, Durango, Colima, Nuevo León, Morelos, Zacatecas, Sinaloa, Baja California y Estado de México.

Las mujeres se encuentran en situaciones de desigualdad e injusticia con respecto a los hombres también en el ámbito laboral; existe una diferencia abismal para hacer valer sus derechos como trabajadoras. Las cifras indican que, de cada 100 mujeres subordinadas y remuneradas con hijos, 80 no tienen servicio de guardería. La tasa abierta de participación en el mercado de trabajo (38%), es mucho menor a la de hombres, en gran parte por las responsabilidades familiares a su cargo, y la falta de opciones que se ajusten a sus necesidades.

3. Creo que son destacables 2 aspectos en particular: la salud y la maternidad. En el primero, es innegable los avances para concientizar a la población de la importancia de revisiones y exámenes periódicos para prevenir el cáncer, en particular el de mama. En el otro tema, las mujeres que tenemos el privilegio de ser madres nos empoderamos para conseguir el bienestar y protección de nuestras familias.

4. Es inaplazable necesidad de hacer sabedoras a las mujeres y a la sociedad en general, de cuáles son sus DH laborales y la existencia de un órgano de impartición de justicia que puede atender sus demandas con perspectiva de género y lograr su empoderamiento. Resulta impostergable proveer los mecanismos judiciales y administrativos necesarios para asegurar que la mujer objeto de violencia tenga acceso efectivo a resarcimiento, reparación del daño u otros medios de compensación justos y eficaces.

5. En materia normativa, México no es cuestionable. Existen leyes del más alto valor jerárquico que protegen sus derechos, que reconocen la igualdad y oportunidades en el ámbito laboral. Sin embargo, es del conocimiento público que las condiciones de trabajo, los ingresos, los derechos de preferencia y ascenso son muy diferentes con los hombres, en tanto, las que son afectadas, vulneradas por acoso, violencia, salario y condiciones laborales desiguales, son las menos que presentan demandas para corregir tales injusticias.

ruth villanueva

1. El desarrollo profesional implica llevarlo también en el ámbito el personal y familiar, que esto es un reto continuo y complejo, en donde justo la dificultad radica en el cotidiano, presentándose en el día a día, situaciones de atención de oportunidades, así como condiciones que permitan el progreso en los diversos encargos, en los cuales mi participación ha implicado un importante compromiso, asumido con gran responsabilidad y con un grado de dificultad significativo.

2. Actualmente el tema de equidad de género ha tenido muchos logros, sin embargo, los retos son demasiados, la participación de la mujer debe verse reflejada en nuestra realidad en todos los ámbitos, partiendo de una modificación de patrones culturales. La cultura sobre Derechos Humanos en este rubro debe permear, reconociendo esquemas de justicia, participación, igualdad y complementariedad, por lo que un reto importante es la atención que en el ámbito educativo, para comprender y asumir la necesidad de esta transformación, que no sólo debe realizarse en cuanto a las normas, sino en la práctica y en las condiciones que permitan efectivamente una sana equidad de género.

3. Considero que un mayor empoderamiento surge de brindar contextos de inclusión para la mujer, en donde la marginación y la discriminación no sean observadas, así como los prejuicios y estereotipos, los cuales no permiten la plena aceptación de la igualdad entre el hombre y la mujer. Por eso, es que respuestas como las realizadas en el marco normativo en nuestro país, así como la ratificación de tratados internacionales en la materia, son fundamentales para el fortalecimiento de las condiciones de igualdad para la mujer, bajo un esquema de transformación, tanto de patrones culturales, como de oportunidades reales.

4. Para una mayor cultura de respeto y desarrollo de la mujer, es de suma importancia primeramente, el establecimiento de programas que le permitan un mayor acceso a la educación, de igual forma, considero deben fortalecerse los derechos de familia, en virtud del impacto que éstos generan en su desarrollo, asimismo, deben respetarse sus derechos laborales.

Recordemos que éstos ya se encuentran reconocidos, pero no obstante que están señalados en la ley, en muchas ocasiones, lamentablemente, no son respetados, por considerarse que son contrarios a funciones de alta responsabilidad, con lo cual se genera un desarrollo inequitativo para la mujer, porque se ve obligada a elegir entre su actividad profesional y otros aspectos que conforman también su equilibrio y armonía. Esto conlleva a la condición de acceder a posiciones de menor responsabilidad en muchos casos.

5. Como se ha observado en las normas jurídicas, se ha evolucionado de manera importante al reconocer a la mujer condiciones de igualdad, justicia y participación en todos los ámbitos de manera sólida y con una definición, bajo un señalamiento de eliminación de todas las formas de discriminación y con un enfoque libre de violencia. De igual manera, los señalamientos existentes en cuanto a equidad y oportunidades para la mujer son una realidad normativa, dentro de la cual el reto hoy consiste en su aplicabilidad y operación efectiva.

Cronología Día Internacional de la Mujer

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Temas:
  • equidad de género
  • secuestro
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