Entrevista con Leticia Stephanie Enríquez Valerio
Colaboradora del Frente Nacional para la Sororidad y del Instituto de Ciberseguridad MX.
Leticia Stephanie Enríquez Valerio culminó sus estudios en la Escuela Libre de Derecho; cuenta con un diplomado en Protección de Datos Personales por la misma institución, un Diplomado de Propiedad Intelectual en el Ámbito Digital por la Universidad Ius Semper. Se ha desempeñado en materia corporativa, propiedad intelectual y protección de datos personales en diversos despachos. Es hacktivista, activista individual, defensora de derechos humanos y activista acreditada por Amnistía Internacional. Colaboradora del Frente Nacional para la Sororidad y del Instituto de Ciberseguridad MX. Actualmente asesora y acompaña a mujeres en situación de violencia de derechos digitales.
¿Desde su óptica cómo ha modificado la tecnología a la práctica de los abogados?
Cambió en varios aspectos. Los actos y hechos jurídicos han sido modificados por el uso masivo de las llamadas “nuevas tecnologías”; los seres humanos ya no nos relacionamos de la misma manera, el uso del internet permite, en varias formas, eliminar las fronteras y ampliar nuestros conceptos sobre la aplicación de las normas.
Las relaciones jurídicas como los posibles conflictos requieren de un análisis multidisciplinario y transversal del deber y saber jurídico. Históricamente, los abogados tenemos que ajustar nuestras metodologías y avanzar más allá de “la letra de la ley” ampliando y revolucionando conceptos, a veces creando nuevos.
El mundo digital no es un mundo imaginario ni paralelo al “mundo material”, es una extensión del “mundo real” que se encuentra en constante construcción. Los abogados y las abogadas, somos un puente que debe alentar al mejor desarrollo tecnológico, al definir la mejor manera de respetar derechos y exigir obligaciones.
Por otro lado, la cuarta revolución industrial transformó el cómo se crean productos y se prestan servicios, en virtud que los clientes y/o usuarios requieren velocidad, eficiencia y eficacia. Las industrias requieren estrategias que les permitan maximizar el uso de sus recursos materiales y humanos, reduciendo sus costos. La abogacía se vio obligada a salirse de su zona de confort integrando la tecnología en sus labores diarias.
Las industrias y personas a las que asistimos han modificado, tanto su vida personal como su proceso de producción, por lo que nos hemos visto rebasados por los cambios y la velocidad con la que suceden.
De igual manera, la abogacía se está enfrentado a sus propios retos, tenemos cada vez más abogados y abogadas, los costos de tener un despacho son altos; los honorarios son tan variables que afectan la forma en que prestamos servicios; la exigencia y la competencia han subido y crecen cada día más.
“Debemos aprovechar las bases y principios que tenemos y sumarlos a las herramientas y experiencias que adquirimos con el paso del tiempo y el crecimiento de nuestra práctica.”
Nuestra profesión ha cambiado de la mano del mundo, seguirá haciéndolo siempre. La resistencia al cambio no lo detendrá.
¿Cómo ve el futuro de la práctica profesional de los abogados?, ¿en qué va a cambiar?
La veo muy distinta de lo que es ahora y sinceramente espero que así sea. No se trata de criticar la forma en que nos hemos desarrollado hasta ahora, se trata de mejorar. Debemos aprovechar las bases y principios que tenemos y sumarlos a las herramientas y experiencias que adquirimos con el paso del tiempo y el crecimiento de nuestra práctica.
El calentamiento global, los movimientos sociales, la evolución de las instituciones, y los derechos humanos, nos invitan a cuestionarnos sobre el tipo de profesiones y tareas que se necesitan para existir y coexistir; la abogacía no puede quedarse atrás. En The Future of Jobs Report 2018, el World Economic Forum habla sobre el futuro de los trabajos y profesiones en el mundo. No les sorprenderá saber que la abogacía es considerada como un rol redundante. Los roles nuevos y estables se relacionan con tecnologías.
Para superar los “vicios” del pasado y tener un futuro “lejano” brillante, nuestro presente y futuro cercano deben de modificarse, de hecho, el propio mundo nos impulsará u obligará a hacer ese cambio.
La abogacía se abrirá a nuevas disciplinas desde su enseñanza. Los y las abogadas no se guiarán por los estereotipos antiguos. Los despachos contarán con especialistas de muchas áreas. Las personas buscarán que los despachos les brinden servicios que no sean tediosos e imprácticos. Los abogados y las abogadas se dedicarán a dar servicios más creativos y dejarán de enfocarse en temas “laboriosos” que no les traen oportunidades reales.
“La labor jurídica deberá evolucionar en todos sus ejes, de lo privado a lo público, de lo personal a lo político, de las aulas a los juzgados, de los despachos al gobierno y desde el poder a la democracia.”
El éxito seguro será para quienes puedan integrar una visión menos conservadora y puedan brindar servicios jurídicos que se complementen con otras materias y tecnologías.
Es imposible que el Derecho pueda alcanzar a la tecnología, pero sí podemos analizar, observar y tratar de predecir. Debemos participar activamente en el desarrollo científico y tecnológico. La labor jurídica deberá evolucionar en todos sus ejes, de lo privado a lo público, de lo personal a lo político, de las aulas a los juzgados, de los despachos al gobierno y desde el poder a la democracia.
¿Para usted qué significa el concepto de abogado digital?
El concepto de abogado digital, es un término en desarrollo y evolución. ¿Quiénes somos abogados?, ¿quiénes somos digitales? Definitivamente es un término que nos habla de una relación que muchos consideraban impensable. Tecnología y Derecho parecían ser términos que caminaban por senderos diferentes y se repelían entre sí. Para muchos resulta extraño que una persona que se dedica a la ciencia jurídica, pueda tener conocimientos sobre ciberseguridad, Big Data, BlockChain, internet, etcétera.
Se tiene la idea de que los abogados son personas que estudiaron Derecho, inaccesibles, con despachos anticuados, usan lenguaje rimbombante y complicado a los cuales asistimos de manera necesaria cuando tenemos un problema o cuando queremos evitar tenerlos.
Para mí el término abogado digital tiene varias acepciones, para fines de este artículo haré un acercamiento al término hacker de Richard Stallman: un abogado digital es una persona curiosa que gusta de investigar el funcionamiento de las cosas para construirlas, destruirlas y modificarlas. Una persona que gusta de aprender de temas nuevos y compartir conocimiento. El abogado o abogada digital no necesita ser un licenciado en derecho o asistir a la mejor escuela de leyes, pero sí debe ser una persona que entienda la importancia de la relación del mundo jurídico y la tecnología y que esta relación sea la apropiada para alentar la libertad y el desarrollo.
La revolución tecnológica nos reta de tal manera que existen inteligencias artificiales y otras tecnologías capaces de replicar ciertas tareas realizadas por las personas que prestan servicios jurídicos. De igual manera, la expansión y democratización del conocimiento han permitido que programadores, comerciantes, científicos, artistas y otra clase de profesionales, cuenten con conocimientos legales.
Abogado viene del latín advocatus y ad auxilium vocatus (el llamado para auxiliar). Si analizamos la evolución de la abogacía desde Roma, veremos que el término y la tarea han cambiado y seguirán cambiando.
Estamos en una época en la que los conceptos crecen, se extienden y cambian. La inteligencia es artificial, la identidad ha llegado a ser digital, los contratos son inteligentes, nacieron criptomonedas, el gobierno es electrónico y un sinfín de conceptos no son lo que pensamos que siempre serían.
¿Qué tienen que hacer los abogados actuales para convertirse en abogados digitales?
No existen pasos precisos ni un camino definido. Los y las abogadas debemos comenzar por observar el mundo que nos rodea, entendiendo que la humanidad se redefinirá constantemente de la mano de la ciencia y la tecnología, pero también por los fenómenos sociales. La sociedad del conocimiento a la que estamos evolucionando nos llama a ser creativos, innovadores y autodidactas.
El derecho ya no es monopolio de los licenciados en Derecho y la tecnología no es una materia que pertenezca sólo a los programadores, técnicos y científicos. Nuestros análisis deben incluir opiniones de otros profesionistas y de otras materias, nosotros mismos debemos de abrirnos a los discursos y debates de otras áreas. Debemos acercarnos a la tecnología y observar sus razones de existencia y consecuencias en la vida humana y en nuestra profesión. Mi principal consejo es: cuestiónense el mundo que les rodea.
La principal cualidad de un abogado o una abogada digital es la curiosidad, una cualidad que nos permite transformar la realidad, mejorar los procesos, encontrar respuestas innovadoras y creativas, interpretar las normas y abrir nuevos caminos. La tradición y la costumbre son fuentes de nuestro quehacer jurídico, nuestra actualidad nos lleva a la evolución y a la transformación. Siempre se pueden hacer mejor las cosas.
Para ser un abogado o abogada digital se debe seguir al espíritu científico, tener intención de retar los conceptos y crear nuevas formas, nuevas soluciones, nuevos paradigmas. Debemos estar dispuestos a recorrer caminos que todavía no terminan de construirse y usarlos para impulsar el mejor desarrollo de la humanidad.
“El abogado digital es una persona que entiende la importancia de la relación del mundo jurídico y la tecnología y que esta relación sea la apropiada para alentar la libertad y el desarrollo.”
Para superar el analfabetismo digital y ser parte activa en el presente y el futuro, no es suficiente contar con las herramientas tecnológicas, hay que saber usarlas de manera correcta, tener noción de cómo funcionan y la forma en que pueden afectar nuestras relaciones.
Debemos cambiar la forma en que enseñamos y aprendemos Derecho. No debemos verlo como un fenómeno ajeno a otras ciencias. El Derecho es una disciplina que tiene en sus bases lo necesario para evolucionar, es un espíritu viviente.
Alguien que tenga la intención de ser abogado o abogada digital debe reunirse con personas que piensen distinto, buscar en fuentes convencionales y no convencionales. Debe rodearse de personas que puedan compartirle nuevas ideas, enseñarle otras alternativas de conocimiento, herramientas y habilidades. Es imposible ser abogado digital si sólo te rodeas de abogados.
Debemos perder el miedo a aprender, abrir nuestra mente a más conocimiento. El uso del concepto conlleva cierta rebeldía. Para ser abogado o abogada digital hay que tener ganas de hacerlo y empezar ya.


