Marco V. Herrera y Jessica Valadez
Vivimos unas elecciones ejemplares, el proceso fue impecable, la única mancha en fueron las votaciones en el Estado de Puebla que siguen en disputa en los tribunales, por lo demás, todo fluye con normalidad. El proceso obtuvo una muy buena participación ciudadana, con una copiosa votación el candidato de Juntos Haremos Historia, Andrés Manuel López Obrador, ganó con un porcentaje mayoritario sin precedentes en las últimas cinco elecciones.
López Obrador ha tenido que trazar un largo camino para poder llegar a la Presidencia de la República. Su primera participación como candidato presidencial fue en 2006, la segunda en 2012, finalmente, en 2018 gana las elecciones con una amplia mayoría. En retrospectiva, es importante recordar que las anteriores elecciones las perdió como candidato del Partido de la Revolución Democrática (prd), su casa política durante muchos años; y fue hasta que creó su propio partido político, Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), que gana.
En el tramo final de la campaña se fueron sumando a su causa, a lo largo de todo el país, políticos de diversos partidos y corrientes. Esta situación le dio fuerza en ciudades donde antes su partido no había logrado posicionarse en los primeros lugares de preferencia electoral. Con el análisis de los resultados finales, podemos comprobar que estas incorporaciones, sobre todo en el norte del país, le ayudaron en gran medida a alcanzar la victoria.
Otro factor para lograr este triunfo fue la consolidación del liderazgo de López Obrador, gestada en las plazas públicas durante los años que recorrió el territorio nacional; lo cual, sumado al descontento de la ciudadanía por la corrupción y la inseguridad, se convirtió en un voto de castigo a los partidos tradicionales e inclusive a los candidatos independientes.
El día 1º de julio del 2018 quedará en la historia democrática de México como un ejemplo de madurez política gracias a varios elementos que se conjuntaron: un proceso sin prácticamente incidentes importantes; la gran participación ciudadana; resultados contundentes e inapelables; un comportamiento democrático ejemplar por parte de los candidatos perdedores, quienes desde temprana hora aceptaron públicamente no haber sido favorecidos por el voto ciudadano; el anuncio acertado y preciso, por parte de la autoridad electoral, de las tendencias, y, finalmente, la aceptación de los resultados por parte del Presidente en funciones; lo que abrió un espacio de veracidad al proceso y permitió que la ciudadanía se fuera a descansar con certeza y tranquilidad.
A partir del 1º de julio se ha generado una agenda de acciones, actividades e información, que está dando pie a la trasformación que López Obrador prometió en su campaña. Foro Jurídico presenta una síntesis del vendaval informativo al que hemos sido expuestos, para dejar constancia de los hechos y las decisiones más importantes que se han presentado hasta el momento, las cuales servirán de base para el nuevo gobierno que iniciará actividades el primer día de septiembre con la instalación del nuevo Congreso y, más tarde, el primero de diciembre, con la toma de posesión de Andrés Manuel López Obrador como Presidente Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos.


