Sólo a través del involucramiento de los distintos grupos en el país se podrá reducir el deterioro del tejido social, señaló Olga Sánchez Cordero en la inauguración de la segunda Jornada Interreligiosa por la Paz convocada por la Subsecretaría de Desarrollo Democrático, Participación Social y Asuntos Religiosos.
En el marco del Día Internacional de la Paz establecido por la Asamblea General de las Naciones Unidas, la secretaria de Gobernación aseguró que la paz es una premisa fundamental para la vida en sociedad y que la inclusión es la vía para reducir la violencia, desigualdad, injusticia e impunidad que han deteriorado el tejido social.
“Estamos convencidos que es hora de reafirmar como Gobierno de México, nuestro compromiso de construir condiciones de equidad y justicia para todas y todos. Como continuamente recuerda el presidente Andrés Manuel López Obrador, la paz es fruto de la justicia”, señaló Sánchez Cordero.
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Añadió que es necesario trabajar en todos los frentes para lograr el bienestar de cada persona y sus comunidades por encima de cualquier interés político o económico.
“Y para ello resulta fundamental alcanzar una coordinación con todas las comunidades del país como actores clave en el marco del Estado laico de políticas públicas encaminadas a la construcción de paz”, expresó.
Señaló que se debe fortalecer la promoción del respeto y tolerancia a la diversidad religiosa. “Necesitamos cambiar esa postura que ve, en las diferencias culturales, étnicas, de pensamiento o de creencia, una amenaza promotora de conflictos y exclusión y por el contrario, reconocer la riqueza que representa la pluralidad que nos conforma como nación, porque es este mosaico cultural de creencias, ideológico, de credo, el que nos da identidad”, subrayó.
Por su parte, subsecretario de Desarrollo Democrático, Participación Social y Asuntos Religiosos, Rabindranath Salazar Solorio, señaló que, sin detrimento de la laicidad del Estado se han establecido mecanismos de colaboración con los diversos grupos religiosos en el país, a fin de coordinar estrategias de cooperación con el fin común, de avanzar en la pacificación y reconstrucción del tejido social.
Esta jornada se compone de dos días de mesas de diálogo y análisis, cuyas conclusiones se conviertan en propuestas de acción para construir la paz en el país y participan representantes de asociaciones religiosas, así como enlaces y personas servidoras públicas en las distintas entidades del país.


