A finales de agosto, la Suprema Corte de Justicia de la Nación rechazó un amparo promovido por la defensa de Joaquín El Chapo Guzmán Loera, que pretendía eludir el procedimiento de extradición a los EE. UU. Meses después, la Corte en Estados Unidos lo sentenció a cadena perpetua, no obstante que mucho se alegó que el procedimiento tuvo vicios de origen. El exjefe del Cartel de Sinaloa se puso en contacto vía telefónica con su madre y hermanas para expresar su deseo de que los 14 mil millones de dólares que forman parte de sus bienes, que el gobierno de Estados Unidos busca decomisarle, sean destinados a las comunidades indígenas de México. Ahora que el rebelde capo tiene un generoso gesto, quizá el gobierno pudo tachar de apología del delito sus pretensiones, sin embargo, el Presidente AMLO no vio con malos ojos la oferta y la considera una buena idea. Si aprueban dicho pedimento, podremos decir que en México hay un Robin Hood y tal vez logre que se olviden que se le declaró culpable de 10 cargos, incluida la participación en una empresa criminal y el tráfico de drogas. Quizá sea un “plan con maña” para lograr que lo regresen a tierras aztecas, donde ya sabe cómo escapar de sus cárceles. Hay que estar atentos, pues su defensa está dispuesta a ventilar los nombres de altos funcionarios del gobierno del expresidente Peña Nieto, quienes están “poniendo trabas” en el proceso de repatriación del dinero y de su cliente. Con esta oferta, se ha iniciado una abierta pelea entre gobiernos para ver quién se queda con la supuesta cuantiosa fortuna de uno de los más famosos narcotraficantes de la historia, ¿quién ganará, los pueblos indígenas, los gobiernos o los socios del Chapo?


