Estimado colega:
Hoy te escribo esta carta para hablarte del futuro de la abogacía. Para analizar el pasado del que venimos y cuestionar el presente que, como granos de un reloj de arena, se escapa entre nuestros dedos. Te escribo como abogado, no importa si menor o mayor que tú, sólo como un abogado que se ha dado a la tarea de analizar lo que está mal en nuestra profesión y se ha dado cuenta de lo que debe cambiar en nuestro mundo.
Y digo que no importa la edad porque el futuro no es sólo de los jóvenes que vienen llenos de energía, ni tampoco de los más “viejos” que tienen la experiencia, sino de aquellos que mejor sepan adaptarse al futuro… esos van a tener éxito mañana.
Tengo la suerte de haber nacido en la Generación X, los primeros millennials que tuvimos la suerte de crecer en un mundo no digitalizado que empezó a digitalizarse. Hoy podemos decir que hemos vivido lo mejor de los dos mundos. Nuestro primer contacto con el mundo profesional se dio usando máquinas de escribir y computadoras por igual y creo que eso me ha permitido entender que el mundo está cambiando a una velocidad espeluznante. En tan solo cinco años lo que hoy es una novedad será anticuado y obsoleto.
A medida que avanza la tecnología se acelera el efecto de la globalización de forma exponencial. Pensemos que cuando se inventó el teléfono o el automóvil, tuvieron que pasar más de cincuenta años para que éstos fueran utilizados masivamente en el mundo. En la actualidad, alguien se inventa una app nueva y en menos de una semana la misma ya es utilizada por medio planeta. El mundo cambia a pasos agigantados y nosotros, los abogados, parece que queremos aferrarnos al pasado con uñas y dientes.
En los últimos 100 años, los mayores cambios que ha sufrido nuestra práctica profesional es migrar de la escritura a mano a la máquina de escribir y de ésta a la computadora. En algunos casos el email y los sistemas de mensajería como el Whatsapp se han hecho un lugar en nuestras actividades diarias, pero si lo analizamos no significan un real progreso, no hay un valor agregado. Con ellos hacemos lo mismo que en el pasado, a lo mucho ahorramos algo de tiempo, pero en esencia, nuestra profesión sigue siendo exactamente igual que hace 100 años.
Para un cliente sigue siendo tedioso contratar a un abogado, es difícil separar a los buenos de los malos, todo funciona a través del boca a boca y recomendaciones que pueden estar erradas o ser subjetivas. Para los abogados, nuestro trabajo sigue siendo estresante y rutinario, incluso más ahora que hace algunos años y esto es algo que nos desgasta y afecta psicológica y emocionalmente. ¿No creen que todo esto debería cambiar?
Los últimos cuatro años me he dado a la tarea de crear tecnología que sea capaz de cambiar el mundo de los abogados. Así nació IN-SIDE, con base en mis experiencias como abogado y de un profundo análisis del mundo del Legaltech. Lo primero que quise cambiar fue la forma en la que el cliente nos encuentra, cómo nos relacionamos con el cliente y le contamos al mundo lo que hacemos. Es hora de transparentarnos. Como guardianes de la justicia no tenemos nada que ocultar y todos deben saber lo que hacemos, cómo lo hacemos y por qué lo hacemos.
Lo segundo que quise cambiar con IN–SIDE era nuestra calidad de vida, quería que los abogados pudiéramos trabajar desde cualquier lugar con tan sólo un smartphone, dejar de ser esclavos de nuestras computadoras, archivos, documentos, libros y de nuestras oficinas, Que podamos disfrutar de nuestras familias, del mundo en que vivimos y, al mismo tiempo, ser más eficientes, que nos sea posible hacer el mismo trabajo con menos esfuerzo y tiempo y de formas no rutinarias y aburridas. De hecho, mi objetivo es conseguir que nuestro trabajo sea algo divertido, entretenido y nos motive a hacerlo más seguido para así servir a más personas.
“Nuestra plataforma facilita a los clientes encontrar a los abogados en una forma muy similar a la que un usuario consigue un Uber gracias a nuestro CRM que permite a los abogados encontrar a los clientes que los necesitan.”
Lo tercero que quise cambiar es la política de precios. Como abogado sé que los clientes pagan por calidad, los buenos tenemos derecho a cobrar más, un abogado con experiencia debe ser más caro que un novato. Pero seamos honestos, la fijación de precios se nos fue de las manos desde hace mucho. Los precios se han disparado y alcanzado cifras fuera de contexto. Nuestro ego nos ha llevado a poner el precio que se nos antoje y esto es un error, debemos regularnos por el mercado y ser justos para todos. Parece que se nos olvidó que somos profesionales al servicio de la comunidad, y además somos el único profesional que se sirve del Estado para trabajar y para ello no necesitamos más que nuestra inteligencia. Por eso, en otros países existe el trabajo probono y la obligación de los abogados de trabajar un determinado número horas al año al servicio de causas sociales, so pena de perder la licencia y así devolverle algo a la comunidad. Con IN-SIDE los abogados Mexicanos podremos dar un ejemplo al mundo de una nueva forma de servir a la sociedad.
IN-SIDE es un nuevo mundo virtual en el que no son necesarias suntuosas oficinas, en el cual abogados y clientes pueden relacionarse a través de una red social muy similar a Facebook o LinkedIn, con la diferencia de que, en esta red social, en la que además de aprender, trabajar e inspirarnos, hemos incorporado un marketplace mediante el cual los abogados pueden vender, en línea, todos sus servicios jurídicos. Nuestra plataforma además facilita a los clientes encontrar a los abogados en una forma muy similar a la que un usuario consigue un Uber gracias a nuestro CRM que permite a los abogados encontrar a los clientes que los necesitan. También hemos desarrollado herramientas que reemplazan al email o al Whatsapp como medios de intercambio de información. Asimismo, hemos incorporado procesadores de texto inteligentes que reemplazan al Word y permiten a los abogados crear todos sus documentos de forma semiautomatizada con un smartphone y almacenar todos estos documentos de forma encriptada en la nube, prescindiendo del uso de computadoras y discos duros. Estos documentos tienen programados flujos documentales que garantizan el correcto manejo y cumplimiento del propósito de los mismos.
Para organizar el trabajo del abogado hemos desarrollado un administrador de tareas y proyectos que permite una asignación de trabajo de forma virtual y un seguimiento constante y transparente del desarrollo del mismo. Por último, nos hemos conectado con los mayores procesadores de tarjetas de crédito del mundo de tal forma que podemos cobrar y pagar por los servicios jurídicos prestados de forma virtual, en línea, de forma segura e inmediata, incluyendo también facturación electrónica.
Charles Darwin nos enseñó que no es la más fuerte de las especies la que sobrevive sino la que es capaz de adaptarse al cambio. Si los abogados seguimos aferrándonos al pasado, seguramente seremos reemplazados por computadoras y robots en algún momento. Si no queremos que eso pase debemos ser capaces de adaptarnos al cambio y utilizar la tecnología a nuestro favor y evolucionar al ritmo en que el mundo evoluciona. Hoy tenemos la oportunidad de convertirnos en superabogados y de ser agentes de cambio. Dejemos de pensar en nosotros mismos y pensemos como ciudadanos del mundo, de un mundo que está cada vez peor y que a través de nuestra profesión y conocimiento podemos cambiar y dejarlo mejor de lo que lo encontramos para nuestros hijos y futuras generaciones.
Miguel Carbonell, reconocido jurista, lleva más de diez años escribiendo al respecto. Ha escrito ensayos en donde compara a los despachos legales con las agencias de viaje, las que están desapareciendo por la entrada en vigencia de plataformas digitales como Expedia y AirBnB; lo mismo está pasando con los taxis tradicionales y Uber, con los restaurantes y Rappi, inclusive las universidades y los colegios están desapareciendo con la educación en línea. El internet se está apoderando del mundo y sólo quienes se suban a este mundo virtual podrán seguir estando vigentes en el futuro y los que no desaparecerán.
“Para organizar el trabajo del abogado hemos desarrollado un administrador de tareas y proyectos que permite una asignación de trabajo de forma virtual y un seguimiento constante y transparente del desarrollo del mismo.”
Las Empresas tradicionales que van desapareciendo nos dan una pauta. Kodak tuvo la oportunidad de ser uno de los pioneros en la fotografía digital, Steve Seasson inventó la cámara digital en el año de 1975, sus directivos desecharon la idea y lo tacharon de loco, más tarde fue Sony quien en 1981 la lanzaría al mercado y revolucionó el mundo de la fotografía. En el año 2012, al momento de quebrar Kodak tenía miles de empleados y oficinas costosas de mantener lo que contrasta con las nuevas empresas digitales como Whatsapp que al momento de venderse en miles de millones de dólares a Facebook tenía solo una pequeña oficina con 19 empleados. Esto nos da una clara pauta de lo que se viene con la Cuarta Revolución Industrial de la que deben ser parte los despachos de abogados, una idea que hoy día me ha hecho merecedor de ser considerado un loco como lo fue Steve Seasson en su momento.
Esta es una invitación para cambiar el mundo. Necesitamos más abogados convencidos de que este es el camino correcto quienes quieran ayudarnos a llegar a más personas. Esta dura tarea se hace más fácil entre muchos si podemos digitalizar a los más de 35,0000 abogados que existen hoy en México nos convertiremos en un referente mundial y un ejemplo digno de seguir. Así estaré un paso más cerca de cumplir mi sueño. Estoy seguro de que no soy el único loco que sueña con esto, si compartes mi visión contáctame por favor.
Y para terminar, a pregunta: ¿Aún no te has registrado en IN-SIDE? ¡Qué esperas para probarlo! Tan sólo debes ingresar a www.in-side.net y crear tu cuenta gratuita. ¡No te quedes fuera!


