El pasado 1º de diciembre se cumplió el primer año del mandato del Presidente AMLO, de la alternancia hacia la izquierda y de la 4T, como la ha denominado el propio López Obrador. Como ya es su costumbre, rindió un informe más a lo grande en la que ya es su plaza, la Plaza de la Constitución, repleta de simpatizantes. Mientras tanto, del otro lado, en el Paseo de la Reforma, sus opositores, los que ha denominado como neoliberales, fifís, prianistas, etc, esos que se oponen al cambio, se manifestaban en contra de su gobierno. Pero como si no existieran las críticas o las fallas, AMLO afirmó que la base del cambio quedó asentada en “una nueva Constitución”, haciendo referencia a las siete reformas más importantes que impulsó con Morena y sus aliados en el Congreso de la Unión. Aseguró que hay mejor repartición de la riqueza, aunque sin crecimiento económico. Por supuesto, mencionó los desencuentros con Estados Unidos, aunque se mostró agradecido con su homólogo por ofrecer ayuda y reafirmó que la cooperación bilateral siempre será de respeto a la soberanía. Uno de los temas más escabrosos es el de la persistente y crisis de seguridad y violencia que va en crecimiento, sin embargo, AMLO se mostró positivo y firme con su estrategia de seguridad y confiado en que los programas sociales hagan su parte para no fallarle al pueblo bueno y sabio. Aprovechó este cuarto informe del primer año de gobierno morenista para manifestar sus buenos deseos para el próximo año y que vivamos “en una sociedad mejor, más libre, justa, próspera, democrática, pacífica y, sobre todo, fraterna”. ¿Habrá querido decir que parará las descalificaciones en sus conferencias mañaneras? Bueno tendremos un año más para otorgarle el beneficio a la duda.


