A finales de febrero, Andrés Manuel López Obrador anunció que los archivos secretos del Cisen serían revelados ya con decreto y a través del Diario Oficial de la Federación. Seguro a muchos les temblaron las piernitas, pero luego recordaron que México tiene altos niveles de impunidad y corrupción y pudieron volver a dormir bien. Esto fue resultado de la petición del mismo gobierno federal a un archivo que resultó estar en esa cajita de pandora, ya sabe lo que dicen, la curiosidad mató al gato. Pero éste fue un gato precavido porque aseguró que no todo lo que ahí se menciona es veráz “en una época negra en la historia del país”, de persecución y violación de los derechos humanos. La advertencia no fue suficiente para desalentar la avidez de conocer lo que el Cisen tenía escondido. Pues así se encontraron archivos de espionaje a políticos, expresidentes, actores, periodistas y, por supuesto, revivieron algunos recuerdos que ya estaban casi en el olvido, como el asesinato de Luis Donaldo Colosio. Incluso la Secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, tuvo que salir a decir que el caso no puede ser reabierto porque ya hay un inculpado confeso, validando prácticamente la controvertida teoría oficial de Carlos Salinas y Ernesto Zedillo del asesino solitario. AMLO ha dicho que los ciudadanos tenían derecho a presentar denuncias y exigir indemnizaciones por parte del Estado, saber la verdad es una indemnización, ¿no lo creen?


