A través de su personaje, Víctor Trujillo “Brozo”, hizo comentarios acerca de las conferencias matutinas de AMLO que desataron la furia de los obradoristas de hueso colorado. La crítica fue por la intervención de Ricardo Belmont Cassinelli, empresario y exalcalde de Lima, Perú, en la que se dedicó a adular al mandatario, razón que suscitó la fuerte crítica de Brozo a Comunicación Social del gobierno por considerar que existe “preproducción” y “elenco fijo” en estas sesiones informativas, en pocas palabras, es todo un show montado para “la perrada” dijo el payaso (si usted alguna vez ha escuchado al personaje, es así como siempre se ha referido, de manera jocosa, “al pueblo, a la masa”). Como era de esperarse, los seguidores de AMLO lincharon en redes sociales al conductor de “El Mañanero”. Ante los hechos, “Brozo” pudo decir lo que otros con precaución han inferido: “A AMLO hay que tratarlo como gobierno, no como santo”, en vivo y con mucha pasión expresó en su programa de radio; con contundencia y su característica jocosidad, se refirió a las “hordas de neo inquisidores” que se han mostrado intolerantes ante la crítica hacia el gobierno, “fíjate por donde se puede ir ponchado la libertad de expresión”. Al aclarar que él también votó por el tabasqueño, enfatizó “al poder se le revisa, no se le aplaude”, pero se debe ser responsable y coherente, leyendo entrelíneas, además de tener criterio. El payaso tenebroso agradeció a los que defendieron la libertad de expresión al advertir que la censura puede ser un arma muy peligrosa, pensando, como bien lo dijo él que al transcurrir el tiempo se puede incrementar la crispación si no se ven resultados, solo por jiribilla, la popularidad de AMLO ha caído 10 puntos en promedio en cinco meses. Usted querido lector, puede estar o no de acuerdo con el estilo del payaso, pero deberíamos acordar que la intolerancia y el fanatismo no le van a hacer un bien a la democracia, “no se perroconfundan”.


