En un hecho histórico, el Papa Francisco abolió el secreto pontificio en caso de abusos, violencia sexual y pornografía infantil.
Esta decisión histórica es consecuencia de la cumbre sobre la protección de los menores que se llevó a cabo en febrero de 2019 en la ciudad del Vaticano.
De esa forma, las denuncias, testimonios y documentos procesales relativos a casos de abusos sexuales a menores que se conservan en archivos de los Dicasterios Vaticanos y los contenidos en los archivos de las diócesis, podrán ser entregados a los magistrados instructores de los países que los soliciten.
No obstante, los documentos de los juicios no serán públicos o divulgados para proteger la reserva de las víctimas y de los testigos, pero la información sí deberá ponerse a disposición de las autoridades civiles encargadas de la investigación de los casos implicados en los procedimientos canónicos.
El Papa consideró que el bien de niños y jóvenes es superior a la protección del secreto pontificio.


