El organismo encargado de proteger los derechos humanos de los ciudadanos mexicanos transgrede los derechos laborales de sus propios empleados en plena pandemia del Covid-19. Esta situación se comenzó a dar desde el mes de febrero, cuando la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) empezó a despedir de manera ilegal a más de 200 trabajadores sin percibir ningún tipo de indemnización.
Uno de los casos es el de Manuel Lozoya, exoperador de servicios del Programa de Sexualidad, Salud y VIH, quien comenzó a laborar en la CNDH en 2009. Inició el confinamiento semanas antes que el resto de los empleados debido a que es una persona de la tercera edad, aunque permanecía laborando desde casa, a finales de mayo Luis Raúl Albores Morales le avisó, junto a otros compañeros, que estaba cesado sin indemnización.
Se debe recordar que el cese laboral es una figura legal que emite el órgano de control de un organismo en el único caso en que el trabajador incurra en alguna falta, no obstante, estos empleados fueron dados de baja sin razón. En otro caso similar, a una empleada de la quinta visitaduría la obligaron a firmar una renuncia voluntaria después de casi tres años de trabajo bajo presiones injustificadas de que si no firmaba mandarían su expediente a órgano de control y la cesarían, lo que la imposibilitaría trabajar en cualquier otro lugar.
El pasado 1º de abril, el presidente Andrés Manuel López Obrador emitió un decreto que prohíbe los despidos injustificados; más tarde, la CNDH se pronunció a favor de la protección de los derechos laborales frente a la pandemia. Incluso la presidenta de la CNDH, Rosario Piedra, se comprometió a que “no habría despidos entre operativos y profesionales, salvo aquellos derivados de un análisis personalizado, acordado con los empleados, en cuyo caso” recibirían compensaciones por su antigüedad.


